El proyecto Un Jerez para comérselo reúne a 10 establecimientos locales con la intención de proponer a los visitantes un atractivo maridaje entre el vino y la gastronomía de Jerez y  otros atractivos propios de esta zona como el flamenco, el caballo o las bodegas. Para ello, los restaurantes participantes han elaborado un menú que […]

El proyecto Un Jerez para comérselo reúne a 10 establecimientos locales con la intención de proponer a los visitantes un atractivo maridaje entre el vino y la gastronomía de Jerez y  otros atractivos propios de esta zona como el flamenco, el caballo o las bodegas.

Para ello, los restaurantes participantes han elaborado un menú que ofrecerán durante todo el año a un precio cerrado de 30 euros, en el que se maridarán los palos flamencos (instrumental) con los platos y los vinos. Un maridaje de todos los sentidos, tratando de buscar la armonía entre palos flamencos, vinos y platos.

Pero en este intento de afrontar nuevos retos gastronómicos, los establecimientos quieren dar un paso más a delante, buscando el maridaje las propuestas de los cocineros jerezanos y las de sus colegas de otros territorios con un menú que aglutina tradiciones de diversas regiones, una buena forma de demostrar que el Jerez es un buen compañero en una gran variedad de ofertas gastronómicas, sea cual sea su lugar de origen.

Apuesta por las nuevas tecnologías

Un Jerez para comérselo apuesta también por las nuevas tecnologías y las redes sociales, motivo por el que ayer se celebró una  jornada de información presidida por el delegado de Turismo Cultura y Fiestas, Antonio Real, en la que los gerentes y chefs de los diez restaurantes adheridos al proyecto recibieron información específica sobre el manejo de estas nuevas herramientas con el objetivo de que de día a día puedan ir actualizando sus propuestas gastronómicas en estos medios.

A lo largo del acto, el delegado subrayó que la jornada celebrada ayer supone ‘un nuevo avance para la puesta en marcha definitiva de una iniciativa que viene a poner en valor la rica gastronomía local como un recurso turístico que al mismo tiempo unimos al vino, con todo lo que ello tiene como valor añadido’, apostando por el factor de ‘la excelencia como elemento diferenciador de los destinos’.