La hostelería es uno de los ámbitos laborales que más accidentes concentra y sus trabajadores —desde el chef hasta el ayudante de cocina, pasando por el camarero o el puesto ambulante que vende street food— se convierte cada año, con la llegada del calor, en uno de los colectivos que más riesgos asumen.

Al menos así lo aseguran desde la Asociación de Empresas de Equipos de Protección Individual (ASEPAL), poniendo énfasis en que, efectivamente, con la llegada del buen tiempo se da inicio también a una ‘temporada alta de lesiones’ que pueden ir de leves a graves, fácilmente evitables con el uso de equipos de protección en los trabajadores. Por delante, un verano en el que según las previsiones de una compañía de recursos humanos como Adecco, se crearán cerca de 1,5 millones de contratos, un 12% más que en 2017, muchos de ellos relacionados directa o indirectamente con este sector.

“Una gran parte de los negocios hosteleros desconoce cuáles son los elementos de protección que deben incluir sus plantillas de verano, o no los utiliza en su actividad diaria”, explican desde ASEPAL, añadiendo que, de hecho, la hostelería uno de los sectores en los que se concentra mayor número de accidentes, sobre todo cortes, pinchazos, quemaduras y caídas. Desde el chef, hasta el ayudante de cocina, pasando por limpieza y atención en sala, puestos ambulantes… perfiles que, desde el mes de mayo, son los más demandados en zonas costeras como Levante, Cataluña, Baleares y Canarias.

En este sentido, ASEPAL recuerda que los EPI —equipos de protección individual—constituyen la última barrera de defensa que se interpone entre el usuario el riesgo que amenaza su salud y seguridad. “Tanto para el chef que trabaja en una cocina profesional, como para el vendedor de espetos, la protección individual debe ser una prioridad en el sector hostelero y más en verano”, destaca Luis Gil, portavoz y secretario general de la Asociación.

 Claves para evitar las lesiones de verano

Sol y calor. A primera vista, los cortes y las quemaduras suelen ser los enemigos más recurrentes. Sin embargo, las altas temperaturas y el calor requieren el doble de atención y la incorporación de nuevos equipos de protección individual como las gafas de sol, las gorras y las cremas solares en los equipos de trabajo, especialmente aquellos que trabajan durante las horas de más exposición solar.

Formación profesional. La temporalidad es uno de los factores que explicaría el hecho de que la hostelería sea uno de los ámbitos laborales que más peligros concentra y sus trabajadores el colectivo que más riesgos asume con la llegada del calor. Terrazas, chiringuitos, bares… La demanda de personal es muy alta y cada año es más complicado encontrar el perfil adecuado y cualificado. La urgencia y precariedad de las contrataciones genera escasez de formación en prevención de accidentes laborales.

Cortes y pinchazos. Pueden producirse al cortar alimentos con cuchillos y otros elementos afilados. Su prevención se realiza mediante el uso de guantes de malla metálica (EN 1082-1).

Quemaduras y abrasiones. Pueden producirse a la hora de manipular superficies calientes, como bandejas para hornos o utensilios de cocina. Se previenen mediante el uso de guantes o manguitos que incorporan protección contra el calor (EN 407).

Caídas por resbalamiento. Además de prevenirse mediante un mantenimiento de orden y limpieza en el lugar de trabajo, pueden reducirse en gran medida mediante la utilización de calzado debidamente certificado para ofrecer resistencia al resbalamiento (EN ISO 20345, 6 o 7, según las necesidades de protección).

Sobreexposición ocular a radiación UV. Los efectos van desde la fotoqueratitis y la fotoconjuntivitis (inflamación de la córnea y la conjuntiva por absorción de radiación ultravioleta que suele desaparecer en unos días), hasta el desarrollo de cataratas corticales. El medio de protección más extendido es el uso de las gafas de sol que todos usamos (o deberíamos usar en nuestro día a día).

Quemaduras cutáneas por exposición solar. En el caso de la exposición cutánea al sol, el abanico de efectos va desde la clásica quemadura solar, pasando por el fotoenvejecimiento y la fotodermatosis, hasta, en última instancia, el cáncer de piel, considerado el más frecuente del mundo, ya que su incidencia se dobla cada 15 o 20 años. En el ámbito laboral, el Real Decreto 773/97, considera las cremas solares como equipo de protección individual. Al ser estos fotoprotectores un producto cosmético-dermatológico, están sujetos a la regulación del Reglamento (CE) No 1223/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre los productos cosméticos.

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Verano, temporada alta... de lesiones en hostelería
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La hostelería es uno de los ámbitos laborales que más accidentes concentra y sus trabajadores se convierte cada año, con la llegada del calor, en uno de los colectivos que más riesgos asumen.
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