Desayunar entre pinares, perderte por sus costas interminables, navegar en goleta comiendo gambas de Palamós, volverte adicto a sus arroces ‘mar y montaña’ y a su cuidada gastronomía local, son algunas de las sorpresas con las que te recibe esta tierra bañada por el mediterráneo de antaño.

Ese mar que suena tan bonito en el mítico tema de Serrat, y que retrata tan bien la magia de esta costa que guarda rincones escondidos, donde puede aún degustarse el sabor de siempre y recordar postales de otra época.

Costa Brava reúne lo mejor de Cataluña y te invita a recorrerla sin prisa, en un idílico coupage donde no faltan los preciosos paisajes de campo y montaña que llegan hasta Pirineos, y los pueblos pesqueros donde parece que nada ha cambiado.

En el interior, sinuosas carreteras que recorren un sinfín de campos verdes en los que masías y pequeños pueblos de herencia medieval reciben al viajero preparándole para vivir una auténtica experiencia gastro-cultural. Lugares en los que el tiempo se ha parado y parece estar viviendo en época medieval, románica, gótica, incluso entre piratas.

Pasear por pueblos como Pals, —buen estandarte de estas joyas arquitectónicas— es descubrir todo tipo de detalles artísticos y comprobar que los costabravenses aún siguen cultivando con esmero los oficios y productos tradicionales.

Pequeños comercios en los que probar la variada gastronomía local que juega a la perfección entre deliciosas chacinas y embutidos artesanales, quesos locales como el Set de leche cruda de oveja, los reconocidos arroces de Pals, carnes como la ternera de Girona, verduras de sus huertos y todo tipo de productos artesanales payeses, así como frescos pescados locales.

Una unión de productores y cultura local que transmiten con pasión su especial amor por la región y su afán por impulsar y cuidar los productos de cercanía ‘Km0’, muchos de ellos reconocidos bajo el sello de calidad ‘Productes de l’Empordà’.

Una tierra que pone en valor sus productos artesanales, los cuales sirven con orgullo y buena mano sus chefs en los restaurantes tradicionales ubicados tanto en la costa como en las masías de interior, algunos de ellos en hoteles con encanto como los que conforman la agrupación ‘Petits Grans Hotels de Catalunya’, o en hoteles familiares como los de la cadena ‘Costa Brava Verd Hotels’ distribuidos tanto por el Mediterráneo, como por las comarcas de interior y de los Pirineos bajo la marca ‘Blau Verd Hotels’.

El recorrido por las cocinas de la Costa Brava asegura una diversión y disfrute culinario por la historia y los productos más típicos de la zona, que también podemos descubrir de la mano de los productores locales de la Empordà; en interesantes visitas guiadas por sus bodegas centenarias, sus tradicionales campos de arroz o sus queserías, entre otras opciones de gastro-turismo con las que sumergirte de lleno en una auténtica experiencia para los sentidos.

El sabor de la Costa Brava - Gamba de Palamós

Gamba de Palamós

El sabor de la Costa Brava

La propia riqueza de esta tierra —aún salvaje— hace posible que su gastronomía sea una perfecta conjunción de los sabores del mar y la montaña, en platos tradicionales que hoy se presentan revisados, con las más actuales técnicas de cocina moderna, en los salones de los principales restaurantes gastronómicos de la comarca.

Una gastronomía que, además, pone en valor la importancia de la tradición vitivinícola, seleccionando los mejores vinos de bodegas locales que son protagonistas de las cartas de la mayoría de los restaurantes, siendo este maridaje toda una apuesta común por transmitir su tradición culinaria y estilo de vida ancestrales.

Entre fogones por el Baix Empordà - Arroz del Senyotet

Arroz del Senyotet – Restaurante Satuna

Entre fogones por el Baix Empordà

Punto de referencia de la vanguardia de la cocina catalana gracias a la mano de grandes chefs como Ferran Adrià y los hermanos Roca, Costa Brava cuenta actualmente con 19 estrellas Michelin y 14 restaurantes del territorio.

En el corazón de la Costa Brava del ‘Baix Empordà’, entre sus escondidas calas, acantilados de ensueño y sus pueblos cargados de historia, encontramos numerosos establecimientos en los que probar estos sabores locales que perduran en el tiempo. Desde restaurantes gastronómicos donde la alta cocina es llevada a la mesa de la mano de cocineros de prestigio tanto a nivel local como internacional, a pequeños locales familiares en los que probar las recetas tradicionales disfrutando de un entorno natural privilegiado.

No te pierdas algunos de sus estandartes:

Restaurante Hotel Casamar. Tras su reciente reforma, y como parte del colectivo gastronómico ‘La Cuina de l’Empordanet’, este elegante hotel-restaurante ofrece una experiencia sensorial no sólo a través de los sabores de los mejores productos del territorio del Ampurdán, sino también por su acogedor nuevo espacio y una vista privilegiada a la bahía de Llafranc. Su afán por el mimo al detalle le hicieron merecedor de 1 estrella Michelin durante más de diez años consecutivos. En la actualidad, goza de 1 sol Repsol que atestigua su trabajo por transmitir los valores de la tierra a través del respeto al producto, para que pueda ser descubierto en boca con todos sus matices.

El afortunado triunvirato formado por los hermanos Casellas, Quim en los fogones y María en la sala, y Alex Peiro como sommelier, hacen de la propuesta de Casamar una excelente opción para descubrir en profundidad los mejores sabores de la Costa Brava; armonizados con vinos locales tan sorprendentes como la sidra Ancestral, hecha con manzana granny Smith por la sidrería Mooma (Palau-sator, Empordà).

Los chefs Quim y Raúl, junto con su equipo de cocina, ofrecen una cocina moderna que revisa la tradición para que el comensal pueda conocer los platos de siempre, con el formato de ahora. Desde deliciosos arroces de Pals que hacen tributo al ‘mar y montaña’ con la gamba de Palamós como protagonista, o platos insustituibles en su carta como el ‘Canelón templado de puerro con cigalas, queso el Set y nube láctica’, a sugerentes aperitivos y postres que, con su frescura, consiguen que la experiencia empiece y termine con muy buen sabor de boca y ganas por seguir descubriendo.

Restaurante Hostal Sa Tuna. En una ubicación inmejorable, a los pies de la pintoresca cala Sa Tuna —un lugar donde parece haberse parado el tiempo—, podemos disfrutar de una cocina mediterránea de marcado sabor familiar que, sin embargo, fusiona a la perfección con las tendencias y gustos más actuales.

Sus inconfundibles arroces tradicionales —como el del Senyotet—, sus frescos pescados —traídos a diario del mercado más cercano— y sus divertidas tapas hechas con ingredientes locales de calidad, son una apuesta asegurada para disfrutar de una comida sin pretensiones con el mejor sabor local.

Hotel Gastronómico Es Portal. En esta majestuosa masía del s. XVI se encuentra este restaurante y hotel boutique cuya belleza arquitectónica sobrecoge al visitante, que puede disfrutar de unas instalaciones totalmente renovadas que conservan a la perfección los elementos constructivos del gótico renacentista.

En sus acogedores salones, ofrece una cocina ampurdanesa renovada, especializada en arroces de las variedades cultivadas en Pals por Arroz de l’Estany, pescado de las mejores lonjas de la Costa Brava y carnes y otros productos de calidad del territorio.

El chef Joan Carles Sánchez transmite su pasión por el buen producto en cada uno de sus platos, ofreciendo un recorrido por los sabores locales en los que destacan, además de los platos fusión ‘mar y montaña’, la ternera de Girona con judías del ‘ganxet’ o pescados como el ‘Tronco de Rape con espaguetis de pimiento rojo marinado con infusión de cebolla escalivada’.

Una muy acertada selección de vinos DO Empordà y quesos locales son también buenos protagonistas en su mesa, sorprendiendo al postre con una interesante interpretación del tiramisú hecho con queso de cabra local en su ‘Cremoso de recuit de Can Pauet de Jafre con gel de ratafia, helado, granizado y bizcocho de café’.

Restaurante Aradi. Un lugar donde dejarte sorprender por el sonido del mar mientras degustas la cocina de autor del chef Blai Florensa. Arraigada en la más pura tradición regional, ensalza con máximo respeto el excelente producto local y de temporada, consiguiendo un sabor auténtico y honesto en sus platos. Situado dentro del Hotel Costa Brava de Playa de Aro, es un enclave ideal para entender la perfecta combinación de la riqueza culinaria de la Costa Brava con la tranquilidad y magnetismo de los paisajes de su costa.

En su carta destacan propuestas como el ‘Meloso de ternera con salsa de garnacha del Empordà’, la ‘Terrina de foie caramelizada con anguila ahumada y ensalada de manzana ácida’ y los clásicos arroces del Empordà o pescados frescos locales. Mención especial para la bodega, que da total prioridad a los vinos de la tierra D.O. Empordà, algunos tan particulares como el blanco ‘Mar en Calma’ (Mas Oller), fermentado en ánfora.

Masía Bodega Clos d'Agon

Masía Bodega Clos d’Agon

Descubriendo la tradición

El recorrido por Costa Brava invita a cada paso a descubrir iniciativas locales que son todo un tributo al arte y la tradición de la tierra: enoturismo, rutas por sus pueblos medievales y visitas a empresas tradicionales artesanas como el Molino de Arroz de Pals son algunas de las actividades más auténticas y apetecibles de la zona.

Visita obligada son las bodegas ubicadas en el corazón del interior, algunas, en masías centenarias que cuentan con siglos de tradición cosechando y produciendo vino. Como es el caso de la bodega Clos d’Agon (Calonge), que ofrece una detallada visita por sus instalaciones, en las que conocer de primera mano el proceso de producción artesanal del vino, así como degustar en interesantes catas personalizas sus excelentes vinos D.O Empordà y D.O Catalunya, elaborados con esmero, equilibrio y delicadeza.

El arroz de Pals es también uno de los productos icónicos de esta tierra, que mima sus campos para conseguir la máxima calidad en sus productos. Para conocer la historia y peculiaridades de su trabajoso cultivo, merece la pena la visita al histórico molino de Arroz de Pals, situado al extremo sur del Parque Natural del Montgrí, las islas Medes y el Baix Ter. Rodeado de campos de arroz que llegan hasta el mar, y anclado sobre el Rec del Molí, es el garante de la tradición y antigüedad de la profesión. Aquí podrás conocer la amplia variedad de arroces locales y probar algunas delicatessen como sus licores y cervezas artesanas de elaboración propia.

Y, en lo alto de esta llanura ampurdanesa, se encuentra el municipio de Pals, distinguido desde 2019 como uno de los Pueblos con Encanto por la Agencia Catalana de Turismo.

Pasear por las callejuelas de esta villa medieval, perfectamente conservada, te transportará en un viaje en el tiempo por las diferentes épocas que conformaron la cultura e historia de la Costa Brava. Podrás disfrutar de un precioso recorrido por sus masías —algunas de ellas fortificadas del siglo XV—, y sus icónicos lugares: Plaza Mayor, torres visigóticas, la iglesia, el castillo de Mont Aspre, la torre de las horas, y la muralla que abraza este pueblo donde los pintorescos comercios muestran lo mejor de su idiosincrasia. Un agradable paseo que finaliza en el Mirador Josep Pla, punto estratégico para contemplar la belleza y sobriedad de la llanura ampurdanesa presidida por el macizo del Montgrí con las Illes Medes al fondo.

Además de Pals, otro sinfín de pueblos y villas medievales se van sucediendo a lo largo de los 214 km de esta región: Peratallada y Besalú, Monells, Palau-Sator, Peralada, Empúries o Ullastret -entre otros- bien merecen una visita en esta ruta de enclaves de interés patrimonial. Junto con otros lugares estratégicos como Sant Pere de Rodes, legado del románico; o el casco antiguo, barrio judío y catedral gótica de Girona.

Es Portal Restaurant & Hotel Boutique

Es Portal Restaurant & Hotel Boutique

Dónde alojarse en la Costa Brava gerundense

Como todo buen foodie sabe, nada como hacer noche —con un buen descanso— para saborear al máximo una buena jornada de turismo gastronómico.

Y, para eso, Costa Brava tiene dónde elegir. Su amplia variedad de hoteles con encanto ofrece la posibilidad de alojarse en pequeños hospedajes rurales, de costa o gastronómicos, todos ellos con su identidad propia y atractivo particular.

La asociación de hoteles locales Petits Grans Hotels de Catalunya y Costa Brava Verd Hotels nos lo pone fácil a la hora de seleccionar un alojamiento único donde, además, disfrutar de propuestas gastronómicas de alta calidad. Estos establecimientos ofrecen una cocina entre la tradición centenaria y la vanguardia, con los productos de la tierra como sus mejores ingredientes, consiguen transmitir al comensal la esencia de la verdadera cocina de cada comarca.

Si lo tuyo es la tranquilidad de los hoteles boutique de pequeñas dimensiones, con menos de 15 habitaciones, en los que disfrutar de confort y trato personalizado y cercano, Petits Grans Hotels de Catalunya es tu guía de cabecera. En ella encontrarás 52 joyas ubicadas a lo largo de todo el territorio catalán.

Costa Brava Verd Hotels es un conjunto de hoteles familiares, ubicados cerca del Mediterráneo, con magníficas instalaciones, que buscan ofrecer una experiencia global de confort y descanso al viajero para que disfrute plenamente del viaje.

Blau Verd Hotels, reúne a los hoteles de las mismas características, que se encuentran en las comarcas de interior y de los Pirineos de Cataluña. Además, el entorno en el que están ubicados ofrece la posibilidad de hacer interesantes visitas a bodegas así como rutas gastronómicas —como la famosa Garoinada—, paseos por la naturaleza o todo tipo de actividades deportivas.

Nuestra favorita: una mañana soleada navegando con Joan de Tela Marinera, en su goleta Jolie Biche, por la bahía de Palamós. Degustando cava y sus famosas gambas mientras disfrutamos de unas impresionantes vistas a esas calas de película. Así es Costa Brava.

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Costa Brava: una tierra siempre por descubrir
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Costa Brava: una tierra siempre por descubrir
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Desayunar entre pinares, perderte por sus costas interminables, navegar en goleta comiendo gambas de Palamós, volverte adicto a sus arroces ‘mar y montaña’ y a su cuidada gastronomía local, son algunas de las sorpresas con las que te recibe esta tierra bañada por el mediterráneo de antaño.
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