Hace ya  dos meses desde que el VI Concurso Navarro de Txistorra declarara ganador al carnicero Eusebio Pedroarena. Desde entonces, según afirma el premiado, la popularidad adquirida ha hecho que le lluevan los pedidos desde toda España e incluso de fuera de nuestras fronteras. “Antes hacíamos chistorra uno o dos días a la semana, ahora […]

Hace ya  dos meses desde que el VI Concurso Navarro de Txistorra declarara ganador al carnicero Eusebio Pedroarena. Desde entonces, según afirma el premiado, la popularidad adquirida ha hecho que le lluevan los pedidos desde toda España e incluso de fuera de nuestras fronteras.

“Antes hacíamos chistorra uno o dos días a la semana, ahora hacemos casi todos los días», comentaba Pedroarena, quien asegura que antes del premio «nos había bajado la venta, como a todos, y el concurso ha sido una inyección muy buena, no pensaba que fuese a ser tanto».

Apunta también el carnicero que en Navarra se come mucha txistorra y los de fuera, cuando vienen a la región, quieren volver a casa llevándose unas muestras de este producto. “Antes no se podía, porque en la maleta se ponía todo perdido, pero desde que se envasa al vacío, se lleva mucho más».

Muchos años de pruebas para que quede “a su gusto”

Eusebio Pedroarena comenzó en el oficio a los 15 años y en todo el tiempo transcurrido ha logrado ir mejorando la calidad y las técnicas de elaboración, tras infinidad de pruebas, consiguiendo que ahora sí esté verdaderamente a su gusto.»Buscas siempre un equilibrio entre magro y cerdo (si lleva mucho magro, se queda seca) aunque lo hacemos a ojo. Tiene que tener ajo, pero hay que tener cuidado para que no repita», comenta Eusebio.

El ganador del concurso recordaba también las duras pruebas por las que deben pasar los participantes: «Lo primero pasan la txistorra por la vista, donde hacen una criba muy grande. Tiene que ser intestino de cordero, sin manchas de sangre, que no tengan aire y atadas a mano. Si no entra por el ojo, no pasan a probar. Luego ven la textura, que no tenga nervios, que no se vean los trozos y por último, el gusto».

En cuanto a la forma ideal de degustar la txistorra, tiene claras sus preferencias: «en bocata, todos los viernes cenamos un bocadillo de txistorra, aunque también con huevo frito o asada y acompañada con vino», reconocía Eusebio.