Cada persona es un mundo aparte, particular y con su propia personalidad: rubios, morenos, pelirrojos, jóvenes, adultos…a unos les gusta la carne y a otros el pescado. Los vinos no son menos: blancos, rosados, tintos, cosechas, crianzas, reservas… cada cual es muy suyo y a la hora de ofrecer lo mejor de sí mismo le […]

Cada persona es un mundo aparte, particular y con su propia personalidad: rubios, morenos, pelirrojos, jóvenes, adultos…a unos les gusta la carne y a otros el pescado.

Los vinos no son menos: blancos, rosados, tintos, cosechas, crianzas, reservas… cada cual es muy suyo y a la hora de ofrecer lo mejor de sí mismo le gusta elegir a su acompañante.

Por eso le ofrecemos esta selección de maridajes entre los vinos más habituales en el picoteo del día a día y los aperitivos, tostas, tapas o raciones que mejor se llevan con cada uno de ellos.

Blanco verdejo: una buena ventresca y una ensalada de pimientos variados
Rosado: lonchas de salmón ahumado con picadillo de pepino agridulce, cebollita y huevo duro.
Tinto joven (cosecha): un foie o paté casero con cebolla confitada.
Tinto crianza: tosta de paleta ibérica con tumaca.
Tinto maceración carbónica: cuñas de queso curado al aceite de tomillo.
Tinto reserva: tacos de añojo con una salsa de mostaza y miel.
Vinos de autor: medallones de solomillo de ibérico a la plancha con un toque de salsa Wortherstershire (Perrins).
Vinos dulces, como una ‘Mistela de Pago’: con una selección de postres, pasteles o tartas.

Pero no se alarme. Hace ya tiempo que la reconocida Guía Peñín de vinos daba su decálogo de reglas para el perfecto maridaje y al final añadía una última y definitiva recomendación: “Y ahora, olvide usted todo lo dicho anteriormente y tome el vino que más le guste con el alimento que más le apetezca”. Así de fácil.