La conocida marca de whisky escocés J&B nació en Londres, en la segunda parte del siglo XIX, coincidiendo con el momento en que la moda del tatuaje comenzó a extenderse en la capital británica a partir de los marineros de la Royal Navy, que lo utilizaban como símbolo de vuelta de sus lejanos viajes, llegando […]

La conocida marca de whisky escocés J&B nació en Londres, en la segunda parte del siglo XIX, coincidiendo con el momento en que la moda del tatuaje comenzó a extenderse en la capital británica a partir de los marineros de la Royal Navy, que lo utilizaban como símbolo de vuelta de sus lejanos viajes, llegando a extenderse hasta la clase alta de la ciudad, y de toda Europa, cuando el príncipe Bertie —más tarde Eduardo VII— se tatuó por primera vez en 1862.

Ahora, para celebrar este origen, la marca de whisky ha sacado al mercado una edición exclusiva de veinticinco botellas tatuadas realmente, sobre una piel de látex, realizadas por Sébastien Mathieu, propietario de Le Sphinx, una sala de tatuajes privada en París, según informa la publicación Behance.

Mathieu tuvo que dedicar alrededor de veinte horas de trabajo manual para tatuar cada botella, ya que cada una de ellas lleva un diseño único, diferente y exclusivo, que actualmente están a la venta sólo en la capital francesa, en Publicis Drugstore y en L’éclaireur rue Herold, presentadas en una atractiva caja de madera rústica serigrafiada en negro.

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