El X Festival Internacional de Música Sefardí, que se celebra durante toda esta semana en el incomparable marco del Jardín Botánico de Córdoba, a orillas del río Guadalquivir, añade este año interesantes aportaciones culinarias a este evento, que cada año da a conocer los mejores grupos de música sefardí de España y del resto del […]

El X Festival Internacional de Música Sefardí, que se celebra durante toda esta semana en el incomparable marco del Jardín Botánico de Córdoba, a orillas del río Guadalquivir, añade este año interesantes aportaciones culinarias a este evento, que cada año da a conocer los mejores grupos de música sefardí de España y del resto del Mundo.

Además de otras novedades como conferencias, exposiciones, cine o danza, la jornada inaugural de hoy lunes acogerá un taller de cocina sefardí -una de las grandes desconocidas de nuestra actual gastronomía, pero que está presente en más de un plato tradicional- coordinado por la Escuela de Hostelería de Córdoba.

Cocina mediterránea con un toque de misticismo

La gastronomía sefardí reúne todo el conjunto de costumbres culinarias de los judíos sefardíes que viven o descienden de judíos procedentes de España, Portugal, el litoral mediterráneo de África y los territorios que del ex Imperio otomano. De algún modo forma parte de la llamada cocina mediterránea al hacer uso de muchos de sus ingredientes, a los que añade un toque de misticismo en la elaboración de algunas de las recetas tradicionales. Posee influencias claras de la cocina árabe y con el paso del tiempo también ha adquirido influencias de la cocina turca.

El próximo miércoles tendrá lugar también una curiosa Cata Bíblica de Vinos Kosher en la que participarán entre otros destacados profesionales, Carlos Delgado, crítico enogastronómico del diario El País, Francesc Perelló, enólogo, Sandra Aulló, del Celler de Capçanes en Tarragona y Manuel Mª López Alejandre, presidente del Aula del Vino de Córdoba.

Vinos aptos para el rito de la religión judía

Los llamados vinos kosher son vinos aptos para el rito de la religión judía, que deben ser controlados durante todo su proceso de producción, desde la cepa al embotellado, por una persona cualificada de religión judía que certifica su validez final.

Además de que los mismos viñedos deben ya poseer una serie de características determinadas, la vinificación debe realizarse en cubas de acero inoxidable en lugar de barricas de madera y durante este proceso únicamente una persona que sea judía puede ver el vino, ni siquiera el propio enólogo de la bodega.