Cocinar ayuda a relajarnos, contribuye eliminar calorías, estimula la motricidad fina, abre y ejercita la mente, hace que brote la creatividad, corrige algunos de nuestros malos hábitos alimenticios, y… hasta favorece las relaciones familiares, al cocinar conjuntamente con nuestra pareja o hijos.

Al menos es lo que aseguran TheBox, un espacio gastronómico polivalente situado en Madrid, que ha querido destacar los diferentes beneficios que tiene el acto de cocinar, tanto físicos —estudios recientes afirman que quienes cocinan en casa ingieren alrededor de 200 calorías menos que las que comen fuera— como psicológicos.

Los beneficios de cocinar

Relaja. La cocina permite hacer un paréntesis en la rutina de cada uno para dedicarse, íntegramente, a una actividad entretenida lejos de las obligaciones laborales o de los estudios. Todo el mundo necesita desconectar de vez en cuando y la cocina es, sin duda, una estupenda opción.

Favorece las relaciones familiares. En numerosas ocasiones, cocinar requiere un trabajo en equipo, y la familia puede ser la opción perfecta. Cocinar es un acto que ayuda a la comunicación entre todos los cocineros, por lo que unas horas juntos a los fuegos reforzarán, seguro, el vínculo familiar.

Elimina calorías. Diferentes estudios aseguran que pasar una hora al día cocinando puede hacer que se pierdan hasta 150 calorías, gracias al movimiento constante que se realiza.

Estimula la motricidad fina. La motricidad fina comprende todos los pequeños movimientos realizados con la lengua, dedos, manos, labios, muñecas, etc. En el acto de cocinar la motricidad fina se desarrolla, por ello es una actividad muy interesante para los niños, ya que es a edades tempranas cuando la motricidad fina va adquiriendo forma.

Ejercita la mente. Cocinar es una buena manera de educar la mente, ya que necesita de un ejercicio de programación cerebral, como planificar qué platos se quieren cocinar, qué ingredientes son los necesarios para su elaboración, cuáles son todas las combinaciones posibles, etc.

Hace que brote la creatividad. En la actualidad la cocina se ha convertido en un auténtico arte. Hoy en día ya no basta únicamente con cocinar; ahora, para triunfar en la cocina se deben aplicar las mejores combinaciones de ingredientes y las técnicas más originales.

Abre la mente. La acción de cocinar transporta a aquel que se sumerge en ella a infinitud de lugares, dando a conocer los platos y productos típicos de cada territorio, a la vez que da la oportunidad de abrir la mente a sociedades muy diferentes.

Aleja los malos hábitos alimenticios. Comer fuera de casa habitualmente puede contribuir a que vayamos asumiendo una serie de malos hábitos nutricionales. Sin embargo, cocinar en casa hace que los alimentos se escojan con una mayor minuciosidad, los elaboremos según las correctas indicaciones… por lo que, de alguna forma, fomentamos los buenos hábitos alimenticios.

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Cocinar es un placer genial, sensual…
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Cocinar ayuda a relajarnos, contribuye eliminar calorías, estimula la motricidad fina, abre y ejercita la mente, hace que brote la creatividad, corrige algunos de nuestros malos hábitos alimenticios...
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