¿Tienen los productos de Comercio Justo cabida en quienes se preocupan por la huella de carbono y por el impacto medio ambiental de los productos? De entrada la relación entre “Comercio Justo” y “huella de carbono” parece complicada, ya que estos productos proceden de países lejanos y siempre precisan de transporte. En este sentido, Fairtrade —sello […]

¿Tienen los productos de Comercio Justo cabida en quienes se preocupan por la huella de carbono y por el impacto medio ambiental de los productos? De entrada la relación entre “Comercio Justo” y “huella de carbono” parece complicada, ya que estos productos proceden de países lejanos y siempre precisan de transporte.

En este sentido, Fairtrade —sello de certificación de los productos de Comercio Justo— acaba de publicar un dossier titulado El Comercio Justo y el Transporte, que pone de relieve que la sostenibilidad y la importación de alimentos no siempre tienen por qué estar reñidos, sobre todo cuando se trata de alimentos que provienen de países en vías de desarrollo y en cuya producción se han respetado las personas y el medio ambiente.

 El análisis contiene ejemplos concretos que llevan a la conclusión de que los kilómetros que cada producto recorre en transporte influyen, pero no son el indicador más importante para valorar el grado de sostenibilidad de un alimento, ya que factores como el tipo de producción, el procesamiento, el embalaje etc., intervienen prominentemente en la huella de carbono.

 Además, estos productos ofrecen la ventaja de proceder de una cadena de valor controlada y transparente, lo que permite a la empresa interesada analizar con facilidad el impacto medioambiental del producto en cuestión.

La ventaja de los factores de origen

Por otro lado, el clima, la forma de cultivo, el uso de métodos tradicionales o el cultivo en pequeñas parcelas son factores que favorecen una huella de carbono baja en la producción de muchos productos de Comercio Justo. A ello hay que añadir la importancia social y económica que la venta de estos productos tiene para los productores y sus comunidades, y para el desarrollo de regiones enteras.

Frente a estas ventajas en cuanto a la huella de carbono en la producción, el CO2 emitido por el transporte es responsable de una parte pequeña de la huella de carbono en total. Según el informe de Fairtrade, la suposición “producto de cerca equivale a menos CO2” no suele ser cierta, ya que no tiene en cuenta ni las condiciones de producción, ni el procesamiento, ni el embalaje, ni el punto de venta. 

Y a la vez es una ecuación muy dañina para los productores en países en vías de desarrollo para los que la exportación de sus productos en condiciones de Comercio Justo es una oportunidad de desarrollo y una forma de salir de la pobreza. 

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