Congelar alimentos es una posibilidad de gran ayuda en el día a día de cualquier hogar o cocina profesional. Es imprescindible para quienes suelen planificar sus comidas, y muy necesaria igualmente para los que no planifican nada, ya que evitar hacer la compra varias veces, dejar preparados algunos platos, guardar cantidades extras, etc.

Sin embargo, antes de ponerse a ello es necesario saber algunos prácticos detalles sobre la congelación de los alimentos, ya que no todos tienen las mismas propiedades ni reaccionan igual al frío. Por ello, desde Monte Pinos Selección han querido ofrecer una serie de consejos imprescindibles sobre cómo congelar y descongelar cada tipo de alimento.

Lo primero y más importante a tener en cuenta a la hora de congelar la comida es no perder nunca la cadena del frío, es decir, evitar que el alimento que ya esté congelado pase el menor tiempo posible en descongelación si se va a volver a meter en el congelador. De esta manera se evita que se creen microorganismos negativos en los alimentos.

Un consejo muy práctico es almacenar los diferentes tipos de alimentos en varias bolsitas o recipientes y ponerles una etiqueta de identificación. De esta manera de un vistazo al congelador sabrás lo que estás buscando.

No todos los alimentos se congelan de la misma manera:

  • La carne: debe limpiarse adecuadamente, quitando huesos, grasa etc. y hacer las porciones al gusto de cada uno. Lo más recomendable es que sean porciones equivalentes a una o dos raciones de comida diaria, según necesidades. Por último, se meterían en sus correspondientes bolsitas con un etiquetado aclarativo para evitar confusiones.
  • Las verduras: En general no es conveniente congelarlas, pero si se hace se deben limpiar y escaldar bien para eliminar las bacterias y ya después sí se podrían meter en el congelador.
  • El pescado: este alimento es imprescindible haberlo limpiado bien antes de congelarlo, descamado, sin tripas, y quitando la cabeza, y siempre debe envolverse en papel de aluminio o de plástico.
  • Los huevos: no pueden congelarse con cáscara, ya que estallarían. Es mejor abrirlos y ponerlos en un vasito o recipiente tapado o con un film transparente.

Existen algunos alimentos que no aceptan la congelación, o pierden muchas de sus propiedades, como es el caso de los guisos, los fritos, los pasteles y algunas salsas a base de huevo. La leche y sus derivados, como el yogur o el queso, tampoco son alimentos muy indicados para congelar. Al igual que con las verduras, las frutas no se congelan bien en su estado natural. Por ello, una opción alternativa es pelarlas y cubrirlas de almíbar, para que conserven mejor su sabor y textura.

Otro consejo es evitar congelar y descongelar varias veces el mismo alimento. Esto puede provocar la pérdida de calidad del producto e incluso que se lleguen a producir intoxicaciones alimenticias.

Los recipientes más recomendados para envasar los alimentos son los de plástico, ya que estos te permitirán congelar y descongelar en el mismo envase, e incluso meterlos en el microondas.

Y para descongelar, nada mejor que hacerlo despacio, metiendo el alimento congelado en la nevera y que, durante varias horas, vaya adaptando su temperatura. Es recomendable ponerlo sobre un plato que recoja el agua que sobra. Otra opción un poco más rápida es introducir el alimento (bien envasado) en agua fría, que ayudará a derretir el hielo y a subir la temperatura del congelado. Y, por supuesto, para aquellos que no hayan tenido oportunidad de planificar el menú, siempre está el socorrido microondas…

Eso sí, a la hora de descongelar hay que tener mucho cuidado con los cambios bruscos de temperatura, ya que los alimentos pueden contaminarse o estropearse. Por eso, nada de descongelar a temperatura ambiente cuando haga mucho calor o esté puesta la calefacción. Tampoco en agua demasiado caliente.

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Cómo congelar y descongelar cada tipo de alimento
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Congelar alimentos es una posibilidad de gran ayuda en el día a día de cualquier hogar o cocina profesional.
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