Nochebuena, comidas de empresa, nochevieja, copa con los amigos, reyes… se acercan unas fechas de comidas más abundantes de lo habitual y en las que todos los años nos marcamos el complicado reto de pasar por ellas disfrutándolas, pero intentando a su vez ‘mantener el tipo’. Porque una comida festiva puede representar más de 2000 […]

Nochebuena, comidas de empresa, nochevieja, copa con los amigos, reyes… se acercan unas fechas de comidas más abundantes de lo habitual y en las que todos los años nos marcamos el complicado reto de pasar por ellas disfrutándolas, pero intentando a su vez ‘mantener el tipo’.

Porque una comida festiva puede representar más de 2000 kilocalorías, lo que prácticamente equivale a las cantidades diarias recomendadas, por ejemplo, para una mujer. La repetición de estas comidas en un período corto (una semana) impide que el organismo elimine adecuadamente. Además, algunos platos pesados se consumen más a la hora de la cena que a la hora de la comida, lo cual contraviene gravemente las reglas de la cronobiología alimentaria, según las cuales la cena debe ser la comida menos energética del día.

Sin embargo, según expertos de Ysonut, laboratorio especialista en Nutrición-Salud, en esta época de comidas abundantes no es necesario sacrificar las comidas y cenas tradicionales, sino que para proteger nuestra salud, basta con cuidar la alimentación en las comidas no festivas, controlando las calorías cotidianas, así como los aportes de azúcar y grasas.

Mucha proteína, poco azúcar y grasas

El chocolate y la abundancia de comida son inevitables en estas fechas. Los expertos de este laboratorio nutricional aconsejan consumir paralelamente productos ricos en proteínas y bajos en azúcares (sobre todo simples), sal y grasas saturadas. Para ello recomiendan concentrar esfuerzos en todas las comidas no festivas, para controlar las calorías cotidianas y semanales.

Consumiendo productos ricos en proteínas, se evita una sobrecarga glucídica (azúcares) y lipídica (grasas). El aporte de alimentos bajos en calorías y ricos en proteínas en las comidas no festivas (por ejemplo en los desayunos y en las comidas previas a los días de celebración) ayuda a compensar el exceso de calorías, azúcares y grasas.

En resumen, no se trata de sacrificar las comidas festivas, sino de cuidar la alimentación controlando el aporte calórico global con alimentos de alto contenido en proteínas y bajo contenido en azúcar, sal y grasas.

Mejorar la tolerancia del organismo frente a la abundancia de las comidas

Por otro lado, es importante favorecer la tolerancia del organismo frente a las comidas festivas, a menudo muy abundantes y desequilibradas. El hígado es uno de los órganos más importantes en la gestión de la circulación y la eliminación de las toxinas provenientes de los excesos alimentarios, así como los diversos contaminantes orgánicos. Por ello, debemos ayudarle a funcionar adecuadamente.

La fitoterapia, que ha sido usada tradicionalmente con este propósito, puede ser de gran ayuda. Consumir raíces de diente de león, semillas de guaraná y alcachofa, entre otros, contribuye a un correcto funcionamiento del organismo. También hay que cuidar el tránsito intestinal con aportes de fibra y de igual modo es importante beber agua rica en magnesio, realizar una actividad física regular y mantener una buena calidad del sueño. Todo ello ayuda a disfrutar de estas fiestas y evitar los “incumplimientos de dieta”.

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