La bodega Heredad Ugarte (Rioja Alavesa), ha obtenido el certificado de Producción Integrada para sus casi 100 hectáreas de viñas, distinguiéndose así su explotación vitícola, por la utilización de recursos y mecanismos de producción naturales, así como por facilitar el desarrollo de una agricultura más sostenible. La Producción Integrada es aquella que compatibiliza en todo […]

La bodega Heredad Ugarte (Rioja Alavesa), ha obtenido el certificado de Producción Integrada para sus casi 100 hectáreas de viñas, distinguiéndose así su explotación vitícola, por la utilización de recursos y mecanismos de producción naturales, así como por facilitar el desarrollo de una agricultura más sostenible.

La Producción Integrada es aquella que compatibiliza en todo momento la protección medioambiental, las exigencias de la sociedad y la productividad agrícola, empleando elementos de producción naturales. El certificado ha sido otorgado por la Entidad de Certificación Hazi, tras realizar las auditorías y ensayos de producto a finales de 2011 y según lo descrito en el Normas Técnicas de Producción Integrada de Euskadi.

Irene Bonilla, responsable de Viticultura y Enología, explica cómo “desde hace años se viene trabajando en esta dirección en la bodega, aplicando productos menos agresivos para la viña y con una menor manipulación, consiguiendo que el vino sea más natural y con una mejor expresión de la tierra «.

Heredad Ugarte ha obtenido la certificación en viticultura realizando una producción económicamente viable de uvas de alta calidad, dando prioridad a métodos más sanos ecológicamente hablando y minimizando la utilización de productos fitosanitarios, con el objetivo de preservar el medio ambiente y la salud humana.

Una técnica no exenta de dificultades

“Una de las mayores dificultades de la producción integrada, principalmente en cultivos de alto valor añadido como la vid, es la determinación de los umbrales de tratamiento. Éstos son determinados en base a la aparición e incidencia en campo de las enfermedades. Pero este contraste es difícil de realizar ya que son pocos los viticultores que se arriesgan a las graves pérdidas económicas que este ejercicio les pudiera conllevar”, señala Irene Bonilla.

Para minimizar estos riesgos, se han combinado diferentes proyectos de investigación, como la instalación en 2011 de seis estaciones meteorológicas para, entre otros objetivos, evaluar los riesgos de enfermedades y plagas. De esta forma, se pueden obtener datos sobre la temperatura y humedad tanto del aire como del suelo, la humedad de hoja, precipitación, radiación, velocidad del viento…, que cada 10 minutos son enviados vía GPRS a una central de datos, para su posterior evaluación.