El respigo es un sabroso alimento que se obtiene de la parte más tierna de la hoja del nabo (equivalente a los grelos en Galicia), característico de la localidad cántabra de Laredo, que antaño fue de subsistencia para sus habitantes y que con el paso del tiempo había caído en desuso. Pero hace casi una […]

El respigo es un sabroso alimento que se obtiene de la parte más tierna de la hoja del nabo (equivalente a los grelos en Galicia), característico de la localidad cántabra de Laredo, que antaño fue de subsistencia para sus habitantes y que con el paso del tiempo había caído en desuso. Pero hace casi una década la Cofradía del Respigo se empeñó en recuperarlo, promocionando sus virtudes gastronómicas e incentivando sus posibilidades dentro de la cocina actual.

Preparación tradicional de respigo. Foto: Ayuntamiento de Laredo

A ellos se han unido los alumnos del departamento de hostelería del IES Fuente Fresnedo de Laredo, quienes ayer viernes protagonizaron las VI Jornadas del Respigo en las que, tomando como base de este producto —50 manadas de respigos cocidos la víspera— prepararon y sirvieron diferentes creaciones de alta cocina. Desde las clásicas presentaciones con el respigo combinado con chorizo, tocino o anchoa, a propuestas más vanguardistas como crepes, albóndigas e incluso sorbetes. 

El alcalde de Laredo, Ángel Vega, comentaba durante el acto que este alimento se trata de “una planta humilde, de la que algunos cuando les hablas te dicen que eso se lo echaban de forraje a las vacas, y del que sin embargo hemos conseguido hacer un manjar”. En tono irónico, el alcalde comentaba también que “tampoco hay que promocionarlos demasiado, a ver si van a comenzar a escasear por la demanda”. 

En plena temporada de este producto, el pasado domingo ya se vendió en el recién inaugurado mercadillo de Laredo. Un recurso limitado a contadas plantaciones que se extienden por los barrios de Tarrueza, La Pesquera ó Las Cárcobas, así como por Liendo, Colindres o Seña.

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