“Esto ya no va de quién es el mejor cocinero del mundo, sino de algo mucho más importante”. Así se expresaba hace unos momentos Joan Roca, presidente del jurado interdisciplinario que ha otorgado el primer Basque Culinary World Prize, un premio internacional nacido para distinguir a chefs con iniciativas transformadoras, para destacar a cocineros que usan la gastronomía para mejorar su sociedad.

El Museo Balenciaga de Getaria (Guipúzcoa) ha acogido esta mañana el anuncio de designación del Basque Culinary World Prize, un premio internacional instituido por Basque Culinary Center y el Gobierno Vasco, que en su primera edición ha recaído en la chef venezolana María Fernanda Di Giacobbe por su labor de educación, emprendimiento y desarrollo en comunidades productoras de cacao criollo.

“Este premio es mucho más que un premio. Estábamos acostumbrados a que esto era una especie de competición para ver quién es el mejor cocinero del mundo. Ya hemos superado eso, ya no se trata ver quién es el mejor, sino de poner en valor cosas mucho más importantes, cosas que tienen que ver con esta sociedad que está empezando a tomar conciencia de hacia dónde tiene que ir”, comentaba el chef de El Celler de Can Roca sobre la identidad de este premio internacional nacido para distinguir a chefs con iniciativas transformadoras, para destacar a cocineros que usan la gastronomía para mejorar su sociedad.

“Tenemos que utilizar la cocina como arma de conciencia social”

Respecto al Basque Culinary Center —impulsor de este premio junto con el Gobierno Vasco—, Joan Roca aseguraba que “es un ejemplo fantástico de esto, es el centro más moderno en concepto y en forma, en poner en marcha iniciativas como este premio que es mucho más trascendente de lo que parece. Tenemos que estar comprometidos con nuestra sociedad, tenemos que utilizar la cocina como un arma de conciencia social, algo que no es nuevo para los cocineros que estamos en el jurado, pero que este premio ayuda a darle más trascendencia, más visibilidad y más importancia”.

Una reflexión a la que añadía que “vamos a una sociedad que o es más humana… o no será. Hacia una sociedad donde sea más importante el ser que el tener. Los cocineros hemos estado siempre vinculados con la ciencia, y ahora estamos pasando de la ciencia a la conciencia sin dejar de ser creativos ni innovadores, sin dejar de estar comprometidos con la excelencia; porque, además, estamos comprometidos con una sociedad que necesita una visión generosa. Los cocineros somos generosos, siempre lo hemos sido, lo hemos tenido en el ADN. Arzak me dijo que si no eres buena persona no puedes ser buen cocinero, y estamos poniendo en valor todos estos valores”.

Mensaje a todos los cocineros comprometidos

“Estamos mandando un mensaje a todos los cocineros comprometidos con el mundo gastronómico. Todos los grandes cocineros estamos comprometidos con causas sociales, y muchos tenemos visibilidad y queremos contarlo, lo hacemos con el corazón y lo hacemos porque sabemos que lo tenemos que hacer. En tanto que tenemos visibilidad y reconocimiento asumimos una responsabilidad, y eso es lo que nos hace pensar que esta sociedad necesita estos premios tan importantes. Estamos dando visibilidad a proyectos que yo no sabía ni que existían antes de recibir el informe de la primera reunión. Hay proyectos maravillosos que merecen reconocimiento y visibilidad, lo difícil ha sido elegir uno”, concluía Joan Roca sobre esta primera edición del Basque Culinary World Prize, un premio dotado con 100.000 euros para donar a un proyecto que exprese el poder transformador de la cocina.

“María Fernanda representa el espíritu de este premio”

Refiriéndose a la ganadora del premio, la chef venezolana María Fernanda Di Giacobbe, el presidente del jurado que le ha otorgado este galardón, Joan Roca, comentaba: “María Fernanda representa el espíritu de este premio. Comprometida con la sociedad, dando una oportunidad a mujeres vulnerables en una sociedad peligrosa a partir de un proyecto, el cacao, como producto base de una sociedad que ha visto cómo las multinacionales marcaban el precio. Cogiendo este producto como base, ha logrado construir una red para poder hacer con ese alimento —que lo tienen allí mismo—, algo de más valor a través de su transformación de cacao en chocolate en una sociedad que puede tener oportunidades y que puede crecer”.

“Una persona absolutamente comprometida y representativa de los valores que queremos que este premio expanda: compromiso social, difusión cultural, capacitación de enseñanza, puesta en marcha de proyectos de negocio que integren a gente vulnerable en ese entorno, es una fantástica ganadora de esta primera edición. Esperamos que esto siga creciendo y que tengamos muchas dificultades para elegir el próximo ganador”, finalizaba Roca su discurso.

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Joan Roca: “Esto ya no va de quién es el mejor cocinero del mundo, sino de algo mucho más importante”
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Reflexiones de Joan Roca en la designación del primer Basque Culinary World Prize
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