El ajo es una hortaliza que ha estado presente históricamente en nuestra gastronomía, formando parte de la mayoría de las recetas tradicionales de nuestro país. Rica en vitaminas C y B6, además de en magnesio y selenio, siempre ha disfrutado de la imagen popular de ser un alimento que ayuda a reducir la presión arterial, […]

El ajo es una hortaliza que ha estado presente históricamente en nuestra gastronomía, formando parte de la mayoría de las recetas tradicionales de nuestro país. Rica en vitaminas C y B6, además de en magnesio y selenio, siempre ha disfrutado de la imagen popular de ser un alimento que ayuda a reducir la presión arterial, el colesterol y el riesgo de cáncer.

Pero en su contra ha tenido, también desde siempre, el problema debido al mal aliento que deja después de su ingesta, un olor y un sabor que tardan horas en desaparecer de nuestra boca, hagamos lo que hagamos por evitarlo.

Aunque en los últimos años algunos estudios habían dejado ver que determinadas frutas y verduras como la albahaca, la berenjena o los champiñones contenían propiedades capaces de neutralizar este molesto efecto, ahora un equipo de científicos de la Universidad de Ohio parece haber encontrado el mejor antídoto hasta el momento: un sencillo y humilde vaso de leche.

Porque de acuerdo con los resultados de este estudio, publicado por el prestigioso “Journal of Food Science”, tan solo 200 mililitros de leche pueden reducir ese mal aliento nada menos que en un 50 por ciento. Para ser más exactos, se comprobó que la leche entera proporciona mejores resultados que la desnatada y la recomendación es beberla durante la comida y no después.