Thierry Marx, el conocido chef francés  que lleva desde 1996 triunfando en el Cordeillan-Bages, un magnífico restaurante ubicado en un palacio del siglo XVIII en el corazón de los viñedos de Medoc (Burdeos), dejará este establecimiento único para trasladarse a París, al nuevo y lujoso hotel Mandarin Oriental que tiene prevista su inauguración este próximo […]

Thierry Marx, el conocido chef francés  que lleva desde 1996 triunfando en el Cordeillan-Bages, un magnífico restaurante ubicado en un palacio del siglo XVIII en el corazón de los viñedos de Medoc (Burdeos), dejará este establecimiento único para trasladarse a París, al nuevo y lujoso hotel Mandarin Oriental que tiene prevista su inauguración este próximo verano.

El nuevo complejo hotelero ocupará las antiguas instalaciones de -también en este caso- un palacio situado en la prestigiosa rue du Faubourg Saint Honoré, en el centro histórico y de moda de París, con capacidad para albergar 138 espaciosas y lujosas habitaciones y con una amplia selección de opciones gastronómicas, Spa y un espacioso patio interior.

Un chef viajero

El fichaje por Mandarin Oriental parece la opción más lógica para este cocinero que siempre ha profesado un gran interés por la cocina asiática, una afición que le ha llevado, durante muchos años, a viajar todos los inviernos a Japón para instalarse en un monasterio budista y aprovechar para tratar de conocer intensamente la cultura asiática.

Thierry Marx es una de las figuras más representativas de la nueva ola de cocineros franceses. Con dos estrellas Michelin en su haber, conseguidas para el Cordeillan-Bages, es un chef de ideas propias: sus inquietudes sobre las nuevas formas de comer le han llevado a defender nuevas opciones como la “street-food” en contraposición a la “fast-food”, el comercio justo y sobre todo una línea culinaria basada en la alta cocina lúdica y festiva, liberada de la farsa versallesca tan habitual en el tradicional servicio de sala francés.

En el terreno social, Thierry Marx ha sido el principal responsable de la introducción de la «nouvelle cuisine” en los menús escolares de Francia, una verdadera revolución gastronómica que tenía como objetivo prioritario alejar a los niños de la comida rápida o preparada. Una iniciativa similar a la que realizó no hace mucho Jamie Oliver en los colegios del Reino Unido, aunque en este último caso y según los últimos datos oficiales británicos, el chef británico no logró el objetivo deseado, que era sencillamente el de mejorar los hábitos nutricionales de los niños ingleses.