En 1998, Isabel, una joven periodista en prácticas tiene acceso a unas misteriosas esquelas, sin firmar y dedicadas a una tal Lucía, en las que se adivina una historia de amor, amistad y traición que sucedió en las viñas de Jerez durante el verano de 1958. Un amor inmortal cuyos protagonistas, a pesar de que han pasado cuarenta años, no quieren olvidar.

Es la sinopsis de la película El verano que vivimos, protagonizada por Blanca Suárez y Javier Rey y distribuida por Warner Bros. Pictures, que se estrenará en cines este próximo viernes, 4 de diciembre. La trama, contada en dos tiempos, se traslada al Jerez de los años 50 como escenario principal haciendo un recorrido a través de su historia, su cultura, sus viñedos y sus llamadas ‘bodegas catedrales’, unos espacios únicos en el mundo.

Construidas en el s. XVIII en el Marco de Jerez, estas inmensas bodegas, catedrales únicas en el mundo, en las se envejecía el vino en barricas de roble son, entre otras razones, uno de los atractivos enoturísticos por los que la Ruta de Vino y el Brandy Marco de Jerez se ha convertido en la más visitada de España, uno de los destinos preferidos de los amantes del vino, la cultura y la gastronomía. Y es que el territorio del Marco de Jerez va más allá del atractivo de su enología, ya que cuenta con más de tres mil años de historia en cada uno de sus rincones. Griegos, romanos, árabes… Desde los fenicios a la actualidad han sido numerosos los pueblos que se han asentado en la región dejando en ella una impronta de amor al vino y un patrimonio artístico y cultural de enorme diversidad y valor.

Bodegas catedrales de Jerez

Las bodegas esconden mucha historia entre sus muros y paredes y han sido durante muchos siglos el emblema principal de las ciudades del Marco, lugares dedicados sobre todo a la producción de los vinos, sustento principal de la mayor parte de los habitantes de la zona.

La arquitectura de una bodega es muy importante. En primer lugar, tradicionalmente han sido siempre ubicadas en zonas altas para recibir la brisa marina, fundamental en el proceso de elaboración de los vinos, y en sentido de orientación Noroeste-Sureste, para preservar así la mayor humedad posible. Suelen ser de construcciones rectangulares, con mampostería enfoscados y encalados, cubiertos con armaduras de madera a dos aguas con tejados de teja árabe. Los muros están construidos de un material específico que ayudan a la absorción de humedad, con un espesor de unos 60 cm aproximadamente, ideal para proporcionar el aislamiento térmico necesario para que se genere la temperatura idónea en la elaboración de los vinos.

El suelo también juega un papel fundamental en la humedad de las bodegas. Por lo general suele ser de tierra o albero, manteniendo el interior fresco y húmedo en épocas de verano, cuando la temperatura sube. La altura de la bodega también es muy importante, ya que es lo que determina cuánto volumen de aire puede albergar, imprescindible para la crianza del vino. Otro de los aspectos fundamentales de una bodega son las ventanas, situadas a gran altura y cubiertas de esteras de esparto, evitando que pase la luz solar pero favoreciendo así su ventilación.

Resumen
Las bodegas catedrales de Jerez, protagonistas de la película El verano que vivimos
Título
Las bodegas catedrales de Jerez, protagonistas de la película El verano que vivimos
Descripción
Una película, El verano que vivimos, en la que la trama se traslada al Jerez de los años 50 como escenario principal haciendo un recorrido a través de su historia, su cultura, sus viñedos y sus llamadas ‘bodegas catedrales’, unos espacios únicos en el mundo.
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