Lisboa es una ciudad que invita a descubrirla a pie. Caminando relajadamente por sus calles se pueden encontrar los mejores rincones de esta urbe situada entre siete colinas. Precisamente su ubicación le permite contar con numerosos miradores o miradouros, como dicen los portugueses, donde apreciar las imágenes más espectaculares de la ciudad.

El recorrido por Lisboa, de mirador en mirador, podría comenzar por uno de los más conocidos: el Mirador de San Pedro de Alcántara, situado dentro del Jardín San Pedro de Alcántara, en Bairro Alto, al que podemos acceder desde el Elevador da Glória. Este enclave ofrece unas vistas únicas de algunos de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, como el Castillo de San Jorge y la Sé. Destacan, además, sus jardines, esculturas y un mapa de azulejos que ayuda a identificar cada edificio desde nuestra ubicación.

Un lugar lleno de romanticismo es el Mirador de Santa Luzía, adosado a la iglesia del mismo nombre, en el popular barrio de Alfama. Suele ser habitual encontrar a pintores que se reúnen en este lugar y que venden sus obras sobre la ciudad. Desde aquí se puede ver a la derecha la cúpula de Santa Engracia; hacia la izquierda las características torres de la Iglesia de San Miguel y la de San Esteban, y, de frente, el Tajo. En la fachada sur de la iglesia se puede observar, además, una pared de azulejos donde se representa la Plaza del Comercio antes del terremoto de 1755 y la toma por los cristianos del Castillo de San Jorge.

También dedicado a una mujer, Santa Catalina, el mirador de Santa Catarina se ha convertido en uno de los más visitados. Se llega a él a través del Elevador da Bica y ofrece unas magníficas vistas al estuario del Tajo, a los barrios de San Paulo y Lapa, al Cristo Rey y al Puente 25 de Abril. Este enclave se caracteriza por su ambiente bohemio con artistas callejeros y la celebración, en verano, de algún concierto.

El Arco de Rua Augusta es otro de los miradores más importantes de la ciudad, abierto al gran público desde hace poco. En verano de 2013 se inauguró y desde entonces se puede disfrutar de una de las vistas más impresionantes de la ciudad: la Plaza del Comercio, la catedral de Lisboa, la Rua Augusta y el Castillo de San Jorge.

Sin olvidarnos de otro mirador ubicado en un edificio muy popular de Lisboa: su Panteón Nacional. Esta gran construcción barroca fue inicialmente conocida como la Iglesia de Santa Engracia y desde principios del siglo XX ejerce como lugar de entierro para portugueses célebres como la fadista Amalia Rodrigues o los presidentes de Portugal. Además, alberga los cenotafios de otros lusos de prestigio como Vasco da Gama o Luis de Camôes. Si subimos a su cúpula blanca podemos contemplar las mejores vistas de la zona incluyendo la característica Feria de Ladra.

Más alejado de la ciudad, junto a la Plaza del Marqués de Pombal pero en uno de los barrios más bonitos, encontramos el mirador del Parque Eduardo VII. Sus 25 hectáreas albergan muchos lugares de interés, desde su parte más visible, la empinada vertiente que parece alargar la Avenida da Liberdade, a la Estufa Fría y la Caliente.

Y, para terminar, una parada en el mirador preferido por los más jóvenes, el Mirador de Graça, muy cerca del Castillo de San Jorge. En este lugar se suelen reunir para disfrutar del atardecer mientras toman algo en alguna de sus numerosas cafeterías.

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Lisboa vista a través de sus miradores
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Lisboa es una ciudad que invita a descubrirla a pie. Caminando relajadamente por sus calles se pueden encontrar los mejores rincones de esta urbe situada entre siete colinas.
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