Seleccionar con ciertos criterios el tipo de plato en el que posteriormente vamos a disfrutar nuestras comidas podría convertirse en la última tendencia en cuestión de dietas alimenticias. Si la comida es del mismo color que el plato, es posible que este detalle haga que comamos más. Sin embargo, los platos pequeños nos harán creer […]

Seleccionar con ciertos criterios el tipo de plato en el que posteriormente vamos a disfrutar nuestras comidas podría convertirse en la última tendencia en cuestión de dietas alimenticias. Si la comida es del mismo color que el plato, es posible que este detalle haga que comamos más. Sin embargo, los platos pequeños nos harán creer que hemos comido una cantidad mayor a la real.

Según un artículo publicado por theatlantic.com y firmado por Beth Fontenot, nutricionista y dietista del Louisiana Board of Examiners in Dietetics and Nutrition, se ha hecho público un nuevo e interesante descubrimiento relativo a la pérdida de peso: puede que inconscientemente estemos comiendo más de lo que creemos, si lo estamos haciendo en un plato de un color incorrecto. Suena raro, pero parece que hay algo de cierto en ello.

En la mesa, el contraste de color entre los alimentos, los platos, la vajilla y el mantel, crea una ilusión óptica que puede alentar a comer más de lo que uno se da cuenta, según un nuevo estudio llevado a cabo por el Dr. Brian Wansink y Dr. Koert van Ittersum de la Universidad de Cornell (Ithaca, Nueva York).

Platos rojos y blancos, salsa roja y blanca

60 personas asistentes a una reunión de la universidad fueron divididas y dirigidas a un buffet, ofreciéndoles pasta con salsa de tomate (de color rojo) o pasta con salsa Alfredo (de color blanco). A cada persona se le entregó, de forma aleatoria, un plato rojo o blanco, en el que ellos mismos se sirvieron la comida, que era cuidadosamente pesada utilizando básculas ocultas.

Quienes se sirvieron pasta con salsa Alfredo (blanca) en un plato blanco o pasta con salsa de tomate (roja) en un plato rojo, resultó que se habían servido el 22 por ciento más de alimento que aquellos que tenían un plato rojo con salsa Alfredo o un plato blanco con salsa de tomate.

Además de esto, también se pudo comprobar que reducir el contraste de color entre los platos, la mesa, el mantel, o la propia colocación, reducía a su vez el exceso de servicio de comida en un 10 por ciento.

La ‘ilusión de Delboeuf’

Estos hallazgos forman parte de una ilusión óptica conocida como la ‘ilusión de Delboeuf’, que toma el nombre del científico belga que la descubrió en 1865. Delboeuf encontró que cuando observas dos círculos idénticos, son vistos de forma diferente, dependiendo del tamaño del círculo colocado alrededor de ellos.

Ahora, en la Universidad de Cornell, Wansink y van Ittersum han constatado que el efecto se aplica también a los platos y tazones que utilizamos para comer. Los platos más grandes pueden hacer que las raciones parezcan más pequeñas y los platos más pequeños pueden llevarnos a creer que la misma cantidad de comida es más de lo que realmente es. En otras palabras, los platos más grandes pueden llevarnos a comer más y los más pequeños pueden ayudarnos a comer menos.

Este nuevo estudio es una continuación de otros trabajos de estos investigadores sobre los efectos de ilusiones ópticas y conducta alimentaria. Los últimos resultados sugieren que los platos con contrastes de color respecto a los alimentos envían un “wake-up call”, una llamada de atención al cerebro para hacernos más conscientes del tamaño de la porción. Para minimizar la ilusión de Delboeuf, deberíamos servir la comida en platos con un color que contrastante con los alimentos que van a ser dispensados en el menú.

Los autores también encontraron que los colores de fondo, como el color de la mesa, el mantel o mantelitos individuales, ayudan también a comer porciones más pequeñas. Un mantel con un bajo contraste respecto a los platos puede minimizar el efecto de la ilusión de Delboeuf y ayudar a comer porciones más pequeñas.

¿Podría servir para comer más verduras?

Una conclusión adicional, aunque no por ello menos útil, podría ser la de utilizar la ventaja que ofrece la ilusión de Delbouef para ‘engañar a sus hijos’ (y a usted mismo) haciendo que coman más vegetales verdes si se los sirve ¡en un plato verde!

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