El pescado en España está gravado con el 10% de IVA, al igual que los refrescos, y no con el tipo superreducido del 4% previsto para alimentos de primera necesidad, a pesar de ser un alimento imprescindible en una dieta equilibrada.

A pesar de ser tan importante, el pescado está gravado con el 10% de IVA, y no cuenta con el tipo de IVA superreducido del 4%, previsto para alimentos de primera necesidad, aseguran desde FEDEPESCA, asociación nacional que representa a más de 7.200 establecimientos detallistas de venta de productos pesqueros.

Por ello, desde FEDEPESCA reclaman el tipo superreducido de IVA del pescado, por ser un alimento imprescindible en una dieta equilibrada, y por los beneficios que ofrece en relación con los pacientes de enfermedades cardiovasculares. Y lo hacen a través del siguiente Comunicado:

“Hoy en día las enfermedades cardiovasculares representan un verdadero problema para la sociedad. No en vano, son la principal causa de mortalidad en nuestro país, y ya en el año 2006 la Revista Española de Cardiología cifraba el número de hospitalizaciones relacionadas con enfermedades cardiovasculares en 5 millones al año, cifra que habrá ido en aumento.

Los cambios socio económicos que hemos venido experimentado en nuestra sociedad, motivados por las nuevas tecnologías, el uso de internet, las redes sociales o la introducción de nuevos hábitos alimentarios procedentes de otros países hacen que cada vez nos alejemos más de modelos dietéticos como la famosa dieta Mediterránea.

Las propiedades beneficiosas de la Dieta Mediterránea están de sobra probadas, y la sociedad española es una clara muestra, pues gracias entre otros factores a este modelo dietético somos el país más longevo de la Unión Europea.

Sin embargo, algo está cambiando y tanto instituciones públicas como otras organizaciones están alertando de los cambios en los hábitos alimenticios, que nos están llevando a aumentar las cifras de las patologías relacionadas con una mala alimentación como son la obesidad y el sobrepeso, ambas relacionadas con enfermedades cardiovasculares, tanto en la población infantil como en adultos.

En España un 53,6% de la población adulta tiene un peso superior al saludable, padeciendo obesidad o sobrepeso y si miramos a la población infantil las cifras son igualmente preocupantes. Según el estudio ALADINO uno de cada 2 niños en España tiene exceso de peso.

Esto nos lleva a preguntarnos qué estamos haciendo mal, y muchas fuentes, como respuesta, ofrecen el aumento del consumo de ácidos grasos monoinsaturados y el descenso de ácidos grasos poliinsaturados (el llamado colesterol bueno). Como consecuencia estamos experimentando un auge de patologías cardiovasculares y patologías relacionadas con una mala alimentación.

Y es precisamente aquí donde entra en juego el pescado. Una de las propiedades más famosas del pescado es que contiene elevados niveles de Omega-3, en especial el pescado azul cuyo porcentaje de grasa es superior al 5%. Sin embargo, esta grasa está formada en buena parte por ácidos grasos poliinsaturados (Omega-3 y Omega-6), que tiene propiedades beneficiosas para nuestra salud. Estos ácidos grasos reducen la presión arterial, producen vasodilatación y reducen la trigliceridemia, lo que previene accidentes vasculares que pueden acabar en trombos o en infartos.

Para tener una idea cuantificable de cómo influyen estos ácidos grasos en nuestra salud, un estudio relacionó la ingesta de pescado con la reducción de la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares. Este estudio sugiere que la ingestión de 2-4 veces a la semana de pescado reduce la posibilidad de padecer estas enfermedades hasta un 31% (Estudio de Kuopio, Finlandia). Este porcentaje se debería tener en cuenta en un país donde las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad, por delante incluso del cáncer.

La propia Fundación Española del Corazón alarmó recientemente sobre el hecho de que más de la mitad de los españoles mayores de 40 años no ingieren las cantidades adecuadas de pescado azul necesarias para llevar una dieta cardiosaludable.

Sin con este argumento no estamos lo suficientemente convencidos de la necesidad el pescado en nuestra dieta, otro estudio postuló que si se ingieren de forma diaria de 3-4 g de Omega-3 al día podemos reducir la trigliceridemia (factor de riesgo de accidentes vasculares), hasta un 45% (Fuente: El Pescado en la Dieta; Instituto de Salud Pública, Consejería de Sanidad y Consumo de la Comunidad de Madrid). Sólo 100 g de salmón contienen de media 2,22 g de ácidos grasos Omega-3 (Revista Corazón y Salud Nº 36-2005). Según un estudio de la Fundación Española del Corazón, la población adulta española suspende en el consumo de pescado azul recomendado, no alcanzando la ingesta recomendada en la Dieta Mediterránea y recomendada también por la OMS.

A la vez que vemos el aumento de este tipo de patologías, el consumo de pescado en nuestro país desciende desde hace unos años. En 2013 el consumo de pescado en hogares fue de 26,84 per cápita. Los últimos datos de 2015 indican que el consumo ha sido de 25,47 per cápita. Especialmente preocupante es el consumo en hogares con niños pequeños donde el consumo en 2014 fue de unos escasísimos 5,08 kg. Además, no debemos olvidar que el pescado no es sólo fundamental por el aporte de ácidos grasos poliinsaturados, sino que además aporta proteínas de elevado valor biológico y fácil digestibilidad, vitaminas y minerales.

No cabe duda de que el pescado es un alimento básico en una dieta equilibrada, y especialmente en un país donde la prevalencia de enfermedades cardiovasculares es tan elevada. Es necesario para un correcto desarrollo fetal e infantil, y desde diversos estudios ya se recomienda el aumento de la ingesta de consumo de pescado en niños para reducir los porcentajes de obesidad.

A pesar de ser tan importante, el pescado está gravado con el 10% de IVA, y no cuenta con el tipo de IVA superreducido del 4%, previsto para alimentos de primera necesidad. El pescado actualmente cuenta con el mismo tipo impositivo que los refrescos, que no son imprescindibles para una dieta equilibrada. Desde FEDEPESCA reclamamos el tipo superreducido de IVA para el pescado, por ser un alimento imprescindible en una dieta equilibrada, y por los beneficios que ofrece en relación con los pacientes de enfermedades cardiovasculares.

En España se estima que el gasto sanitario relacionado con enfermedades cardiovasculares fue de 7.700 millones de Euros en 2014, y se prevé un incremento de más del 49% en los costes directos de estas enfermedades para el año 2020, según el informe de Centre for Economics and Business Research. Si sumamos el gasto sanitario derivado de la obesidad y el sobrepeso, hace un total de 12.700 millones de Euros.

FEDEPESCA ha estimado que el IVA superreducido del 4% para el pescado haría que el Estado dejara de ingresar unos 540 millones de Euros, teniendo en cuenta los datos de comercialización de pescado en hogares actuales. Sin embargo, estos 540 millones de Euros no suponen una cantidad relevante frente a los 7.700 millones de gasto sanitario producido por las enfermedades cardiovasculares. Esta medida, sin embargo, fomentaría el consumo de pescado, lo que podría repercutir en una reducción del gasto sanitario gracias a las propiedades nutricionales del pescado, en especial las relacionadas con los ácidos grasos poliinsaturados, que previenen las enfermedades cardiovasculares y, sobre todo, ayudaría a que los españoles mantuvieran una dieta saludable basada en el pescado. La Unión Europea ha anunciado recientemente su intención de revisar el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), en los diferentes Estados Miembros, incluyendo los diferentes productos que están incluidos en las listas de tipos reducidos. Desde luego sería un buen momento para para plantear la reducción del tipo de IVA para el pescado al 4%, y para que las instituciones se planteen aplicar el dicho “menos es más”, en este caso más salud”.

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Título
Los profesionales del sector solicitan la reducción del IVA del pescado al 4%
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El pescado en España está gravado con el 10% de IVA y no con el tipo superreducido del 4% previsto para alimentos de primera necesidad, a pesar de ser un alimento imprescindible en una dieta equilibrada.
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