Más de 150 organizaciones europeas de la sociedad civil, representando en total a veinticinco países de la Unión Europea han instado a los líderes de la UE a llevar a cabo una reforma radical de la PAC y de la política agraria relacionada.

Este llamamiento se produce con la reunión en Bruselas, ayer lunes 6 de marzo del Consejo de Agricultura y Pesca para debatir sobre la futura reforma de la Política Agrícola Común (PAC) de la UE y también como resultado de una consulta popular sobre el futuro de esta política agraria impulsada por la Comisión Europea.

“Lo que necesitamos es un cambio radical de dirección en lo que respecta a la agricultura europea, y para que esto suceda tenemos que cambiar los principios que sirven de guía para la PAC. Necesitamos una política agrícola que proteja los intereses de los pequeños productores, que defienda la biodiversidad y que prevenga que la industria agrícola sea la responsable de la destrucción del suelo y de otros recursos naturales”, comenta sobre este tema Carlo Petrini, presidente de Slow Food.

Los grupos de la sociedad civil europea que firman la petición representan redes de justicia social y medioambiental, agricultores orgánicos, ganaderos, campesinos, grupos de salud, organizaciones defensoras del bienestar de los animales, órganos de derechos de los consumidores, organizaciones por el desarrollo del comercio justo, de la cultura y del patrimonio rural, cooperativas de consumidores y asociaciones de turismo sostenible.

En una declaración titulada Good Food, Good Farming – Now (Buena comida, buena agricultura – ya) estos grupos afirman que el sistema alimentario y agrícola actual ya no funciona, debido a que este apoya la situación actual del sector agroindustrial, y exigen una reforma importante de una política agrícola europea insuficiente. El texto íntegro, en castellano, de esta declaración es el siguiente:

Manifiesto de la sociedad civil sobre la reforma de la Política Agraria Común. Buenos alimentos, buena agricultura – ¡ya!

Las organizaciones firmantes consideramos que el sistema agroalimentario europeo no funciona. Solo responde a los intereses de unos pocos mientras que el planeta, la mayoría de los agricultores y la ciudadanía en general se ven perjudicadas.

El sistema agroalimentario europeo contribuye directamente al malgasto de los limitados recursos naturales y daña el medioambiente, favoreciendoel cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el agotamiento de las pesquerías, la deforestación, la erosión del suelo, la escasez y contaminación del agua, además de empobrecer la calidad del aire.

La agricultura y ganadería industrial –altamente dependiente de materias primas importadas, y causa, entre otras, dela generación de resistencias a los antibióticos –, ha sido promovida por la política comunitaria en detrimento de ingresos adecuados para muchos agricultores y ganaderos y del empleo en las zonas rurales de Europa, así como de los derechos humanos, condiciones de trabajo dignas y la calidad de vida en los países en desarrollo.

En la actualidad, los agricultores están atrapados en un sistema que les obliga a elegir entre el abandono o una mayor intensificación en sus explotaciones, mientras que los que optan por alternativas más sostenibles, como la agricultura orgánica y la agroecología, siguen marginados por este sistema.

Al mismo tiempo, los altos niveles de desnutrición, así como la obesidad y unas dietas poco saludables, se encuentran entre las principales causas de muerte y enfermedad tanto en el continente europeo como en el resto del mundo.

La Política Agraria Común (PAC) ha contribuido a cimentar este fallido sistema agroalimentario a través de la promoción de una agricultura y ganadería industriales y de cierto comercio mundial de alimentos. Por eso, para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y los compromisos del Acuerdo del Clima de Paris, rubricado por todos los Estados miembro, la Unión Europea debe cambiar por entero la actual PAC y sus políticas relacionadas.

Es urgente construir un nuevo sistema más justo, sostenible y resiliente. Por ello, las organizaciones firmantes pedimosuna transformación profunda del sistema agroalimentario en la UE, según los siguientes principios:

  • Una economía agroalimentaria justa y diversa: asegurar ingresos suficientes y condiciones decentes de trabajo para los agricultores y los trabajadores del campo; facilitar el acceso a las tierras de cultivo para una agricultura familiar sostenible; promover cadenas cortas de suministro y políticas de compra pública responsable; garantizar el acceso equitativo a productos de alta calidad para todos los consumidores; prevenir impactos negativos sobre el derecho de las personas a la alimentación y sobre la calidad de vida de los pequeños agricultores en los países del hemisferio sur.
  • Un medio ambiente sano y un sistema agroalimentario que respeta el bienestar animal: es preciso asegurar el fin de los subsidios perversos que destruyen la naturaleza; recompensar e incentivar la producción de bienes públicos sociales y ambientales; restaurar y evitar nuevas pérdidas de biodiversidad; fomentar la conservación y el uso activo de la diversidad genética, asegurar que la producción agrícola esté libre de plaguicidas sintéticos y fertilizantes minerales que dañen el medio ambiente; prevenir y minimizar el desperdicio de alimentos a lo largo de toda la cadena alimentaria; detener las importaciones de alimentos y piensos vinculados a la deforestación; velar por el respeto efectivo de la salud y el bienestar de los animales; sustituir el actual sistema de ganadería industrial por un apoyo firme a la ganadería extensiva, en la que los animales no sean tratados como meras mercancías y se garantice el equilibrio entre la carga ganadera y la capacidad del territorio para acogerla, mientras se evita el uso excesivo de antibióticos; reducir drásticamente las emisiones procedentes del sistema agroalimentario y garantizar la transición hacia un sistema resiliente frente a los impactos del cambio climático.
  • Salud y bienestar de los ciudadanos: asegurar que nuestro sistema agroalimentario fomente dietas sanas, nutritivas, con productos de temporada, locales, y asequibles, y que puedan conservar su identidad y diversidad cultural; fomentar la reducción del consumo de alimentos de origen animal; sensibilizar a los ciudadanos sobre los impactos del consumo sobre su propia salud, los agricultores, los animales y el medio ambiente; prevenir los impactos negativos de ciertas prácticas agrarias sobre la salud de los agricultores, los trabajadores del campo y las poblaciones rurales.
  • Un sistema alimentario que rinda cuentas públicamente, que se gestione de forma participativa y que favorezca el empoderamiento de los ciudadanos y la democracia real. Es necesario implicar a los ciudadanos en procesos transparentes y limitar la influencia que las grandes corporaciones tienen en la toma de decisiones, además de capacitar a las comunidades locales para liderar este proceso de cambio. Nuestro compromiso es lograr una verdadera transición trabajando en colaboración con agricultores, ciudadanos, políticos y el resto de sectores interesados. Por lo tanto, instamos a las instituciones europeas y a los responsables políticos nacionales a repensar el papel y la dirección que deben tomar las políticas agrarias comunitarias y a utilizar los principios presentados anteriormente como base para el proceso de reforma de la Política Agrícola Común post-2020.

Este documento ha sido elaborado por la Coordinadora Europea de Vía Campesina, IFOAM, Greenpeace, Compassion in World Farming, European Public Health Alliance, FERN, Arche Noah, Eurogroup for Animals, Slow Food, VierPfoten, WWF, European Environmental Bureau, Birdlife, Action Aid, Beelife, Amigos de la Tierra Europa.

Resumen
Título
Más de 150 grupos europeos exigen reformas en la política agraria
Descripción
Más de 150 grupos europeos, representando en total a 25 países de la Unión Europea, han instado a los líderes de la UE a llevar a cabo una reforma radical de la PAC y de las políticas relacionadas.
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