Todos sabemos que hacer la compra cuando se tiene apetito es la mejor receta para cargar la cesta con productos innecesarios o excesivos. Cuando tenemos hambre nos encontramos especialmente sensibles a la visión y a los olores, especialmente de alimentos que tienen capacidad de saciarnos pero pueden carecer de nutrientes.

En esta línea de razonamiento, un equipo de investigadores del B.E.N. Center de la universidad estadounidense de Cornell, especializados en programas del comportamiento en nutrición infantil ha querido comprobar si la fórmula de ‘preordenar’ y oler la comida influye, o no, en la elección de un tipo de menú más saludable por parte de los estudiantes.

La investigación

En dos escuelas primarias del norte del estado de Nueva York los estudiantes utilizan un sistema de preventa electrónica para pedir la comida del mediodía. Varios profesores de estos centros acordaron incluir sus clases en un estudio de cuatro semanas de duración para comprobar los efectos que la preorden del almuerzo pudiera tener sobre las decisiones de los alumnos.

Para ello a cada una de estas aulas se le asignó uno de los tres supuestos experimentales: dejar de preordenar la comida en la tercera semana y reanudar el sistema en la cuarta; dejar de preordenar en la cuarta semana; o preordenar la comida permanentemente a lo largo de las cuatro semanas.

Los resultados

Al finalizar el trabajo de campo, el informe de registros de ventas mostró que un elevado número de las elecciones de comida más saludable se realizaba cuando los estudiantes habían ordenado previamente el almuerzo. Cuando se acogían a esa fórmula, el 29,4% de los estudiantes pedía una opción saludable como plato principal, mientras que cuando no existía la preorden, esta cifra bajaba al 15,3%.

Analizadas las causas, la investigación demostró que al hacer el pedido directamente en la fila del comedor, el hambre se mezclaba con los aromas y la visión de los platos y alimentos menos saludables, influyendo en las decisiones espontáneas sobre los alimentos. La selección de un tipo de plato saludable se redujo en un 48% y las opciones menos saludables aumentaron en un 21%.

Aplicaciones prácticas

Los investigadores de la Cornell consideran estos resultados como una gran noticia en el sentido de que el sistema de preorden en las escuelas podría ayudar a los estudiantes a tomar decisiones más saludables en su elección de platos principales, con tan solo modificar el entorno donde deben tomar la decisión de qué plato pedir.

 

Resumen
Oler la comida hace que elijamos menos saludablemente
Título
Oler la comida hace que elijamos menos saludablemente
Descripción
Todos sabemos que hacer la compra cuando se tiene apetito es la mejor receta para cargar la cesta con productos innecesarios o excesivos. Cuando tenemos hambre nos encontramos especialmente sensibles a la visión y a los olores.
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