Cada día vemos, compramos y consumimos un buen número de productos que forman parte ya de nuestro entorno personal, que nos resultan naturalmente familiares y cercanos. Sin embargo, no siempre conocemos el verdadero origen del producto o de su nombre, que en ocasiones se remonta a épocas muy lejanas. Como, por ejemplo, el de la cerveza.
Con una historia que se remonta a miles de años, la cerveza es una de las bebidas alcohólicas más antiguas de la humanidad, estrechamente ligada al desarrollo de la agricultura y la civilización. Aunque a día de hoy no se ha podido determinar con precisión la fecha exacta, los historiadores y expertos asocian la primera elaboración de una versión ancestral de la cerveza a una fermentación alcohólica espontánea procedente de cereales coincidiendo con el nacimiento de la agricultura hacia el año 10 000 a. C.
La primera receta de cerveza
A partir de esta primera experiencia, y según explican desde Diageo, compañía internacional de bebidas premium, en el 7000 a.C., los sumerios en la Baja Mesopotamia registraron la receta escrita más antigua conocida de cerveza propiamente dicha, que incluía detalles sobre cómo hacer un pan que llamaban bappir, que se empapaba en agua y fermentaba espontáneamente para producir kas o cerveza. Más adelante los fértiles valles de Egipto se utilizaron también para construir la primera economía importante basada en la cerveza. De hecho, algunos expertos apuntan a que los trabajadores que construían las pirámides recibían hasta cuatro litros de cerveza al día como parte de su salario.
En cuanto a la llegada de esta bebida a Europa, desde Egipto la trajeron los romanos, quienes gracias a su imperio y a la construcción de carreteras, contribuyeron en gran medida a difundir la cerveza por todo el continente, donde la producción de cerveza se afianzó en los siglos siguientes: los cerveceros fueron aportando ingredientes, añadiendo diferentes hierbas y especias para mejorar el sabor de sus cervezas, hasta que en el año 822 d.C. un monje benedictino registró el primer uso de lúpulo en una receta de cerveza, un elemento que se convirtió en el estándar para mejorar el sabor y preservar la vida útil de la cerveza.
Siglos más tarde, y dada la importancia que la cerveza había adquirido en Alemania, en 1516, el estado de Bavaria promulgó el Reinheitsgebot o Ley de Pureza, que establecía que los únicos ingredientes para la cerveza podían ser agua, cebada y lúpulo (la levadura seguía siendo un elemento misterioso y desconocido).
La llegada al continente americano
En 1620, la cerveza llegó al nuevo continente, América, y rápidamente surgieron elaboradores en diferentes ciudades, ofreciendo estilos de cerveza similares a los de Inglaterra, aunque con el tiempo y las diferentes circunstancias, fueron combinando las técnicas europeas con granos propios del entonces Nuevo Mundo, como malta de cebada, trigo y maíz, y a veces sustituyendo el azúcar por melaza o calabaza.
La Revolución Industrial a finales del siglo XVIII fue la que realmente contribuyó a que se produjera un avance significativo en la producción de cerveza como, por ejemplo, la que aportó el irlandés Arthur Guinness, que apostó por un nuevo estilo de cerveza oscura, la porter, elaborada en la icónica cervecería de Dublín ubicada en St. James’s Gate, un espacio por el que firmó un contrato de alquiler por nueve mil años.
De la elaboración artesanal a los imperios cerveceros
Hasta 1883 no se consiguió desarrollar la primera cepa pura de levadura, en Copenhague, lo que ayudó a mejorar la consistencia y calidad de las cervezas. A partir de ahí, ya en el siglo XX las cervecerías se convirtieron en grandes imperios comerciales en todo Estados Unidos y Europa, con Gran Bretaña centrándose en las ales y Guinness convertida en una de las cervecerías más grandes del mundo.
Una industria que hoy en día está floreciendo más que nunca. De hecho, en los últimos treinta años ha habido un aumento notable en cervecerías, producción y experimentación con productos, de la mano de una demanda global que ha dado lugar a un número significativo de nuevas cervecerías y microcervecerías que mezclan nuevos ingredientes y técnicas con inspiraciones de estilos más antiguos para crear sus cervezas.



