Más de 200 millones de personas en el mundo practican la pesca artesanal. Proporciona alimento a más de 2.000 millones de personas. Aporta el 50% de pescado para el consumo humano en el mundo. Sin embargo, a pesar de la importancia de los datos la pesca artesanal y a pequeña escala es una actividad económica en regresión y especialmente vulnerable ante la falta de atención y apoyo por parte de las políticas públicas de muchos países.

Bajo el título ‘Océanos: pesca sostenible y consumo responsable’, la persona al cargo de la campaña de Océanos de Greenpeace, Marta González ofrecerá una charla en BioCultura Bilbao, que se celebra del 3 al 5 de octubre próximo. El objetivo de esta ponencia es dar a conocer la pesca sostenible y difundir sus virtudes entre los consumidores responsables.

Para Greenpeace una pesquería sostenible es aquella que puede mantenerse de forma indefinida sin comprometer la viabilidad de la población de la especie objetivo y sin ejercer un impacto negativo sobre otras especies dentro del ecosistema, incluidos las personas. Si bien la complejidad y escala de la actual crisis pesquera implican que no existe una solución simple y única, esta organización ha elaborado una serie de principios básicos para una pesca sostenible basados en el Código de Conducta para la Pesca Responsable de la FAO. Según estos principios, una pesquería sostenible:

  • Está gestionada desde una perspectiva centrada en el ecosistema.
  • Ayuda a proteger especies y hábitats sensibles.
  • Mantiene las poblaciones de todas las especies objetivo en un nivel saludable.
  • Utiliza métodos de pesca selectivos.
  • Mantiene la biodiversidad de las otras especies asociadas a la pesquería.
  • Minimiza el consumo de energía, productos químicos y residuos.
  • Opera de manera social y económicamente justa y responsable.
  • Facilita siempre el origen de todo su pescado desde el punto de captura hasta el punto de venta.

Especies amenazadas

Hay varias guías de consumo responsable en las que diferentes organizaciones alertan de aquellas especies que no se deben consumir y las que se puede pero con moderación. Las especies más comunes dentro del consumo diario son las que están sometidas a mayor presión pesquera. Entre ellas destacan el atún, el bacalao, la merluza, el rape o la anchoa.

En cambio, hay muchas especies de procedencia de pesca artesanal que no están valoradas comercialmente y que podrían ir sustituyendo o dejando reposar a las que se encuentran bajo amenaza.