Una invitación inesperada. Alguien se presenta en casa, llega el momento de ofrecer algo y la cervecita seguro que la tenemos a mano, pero algo para acompañarla…eso ya es más difícil. Seguro que rebuscando nos quedan por lo menos un par de sobres de salchichas, de esas que siempre resuelven una cena y algunos restos […]

Una invitación inesperada. Alguien se presenta en casa, llega el momento de ofrecer algo y la cervecita seguro que la tenemos a mano, pero algo para acompañarla…eso ya es más difícil.

Seguro que rebuscando nos quedan por lo menos un par de sobres de salchichas, de esas que siempre resuelven una cena y algunos restos más que pueden sernos de utilidad. Vamos a intentar sacarles partido, hacer que las salchichas parezcan diferentes:

A una de ellas le damos una serie de cortes con el cuchillo, en diagonal y no muy profundos. Al freír la salchicha o hacerla en el microondas, los cortes se abrirán y le darán un aspecto más trabajado.

Otra la envolvemos en una oblea de empanadilla y para que no se abra al freír, la atravesamos con un par de palillos, que luego podemos retirar. Quedará como una salchicha gabardina.

La siguiente la cortamos en piezas de unos dos centímetros y las pinchamos en un palito de brocheta, entremezclando la salchicha con un taquito de queso, para después hacer, durante un minuto, en el microondas.

Si tenemos a mano un par de lonchas de bacon, que por sí solas no dan como para sacarlas de aperitivo, envolvemos otra salchicha en estas lonchas. Las sujetamos con palillos como a la anterior.

Otra posibilidad: cortamos la salchicha a lo largo en finas en tiras longitudinales, primero por la mitad, luego en cuartos y finalmente en octavos. Al freírlas, se enroscan y cambian de aspecto externo y hasta de sabor.

Y por último una versión un poco más elaborada, pero muy rica: partimos cada salchicha en tres trozos, del tamaño de una croqueta y las empanamos, rebozándolas primero en huevo y después pasándolas por pan rallado.

Si además las acompañamos de una mostaza un poco especial, como la de tipo Dijon,  la llamada Mostaza Antigua o una salsa de mostaza y miel, el aperitivo está completo.