A finales del mes de julio pasado, ya surgieron las primeras alarmas respecto a los serios problemas que estaba teniendo la flota bonitera del País Vasco en su campaña de esta temporada. Las malas condiciones climatológicas provocaron por una parte dificultades para permitir que los barcos se adentren en la mar y por otra que […]

A finales del mes de julio pasado, ya surgieron las primeras alarmas respecto a los serios problemas que estaba teniendo la flota bonitera del País Vasco en su campaña de esta temporada. Las malas condiciones climatológicas provocaron por una parte dificultades para permitir que los barcos se adentren en la mar y por otra que la especie no llegara en las cantidades habituales a nuestras costas.

Un mes mas tarde, y ya sin solución posible, los arrantzales vascos aseguran “que la campaña de este año ha resultado nefasta”, con un total de capturas que no llega de momento ni a los dos millones de kilos, lo que representa un descenso de alrededor del 60% respecto a las mismas fechas del pasado año, una temporada que ya entonces se calificó como “de las peores en los últimos años”.

Aunque la llamada ‘costera del bonito’ se mantiene tradicionalmente hasta mediados del mes de octubre, los representantes de las cofradías vascas aseguran que de mantenerse las actuales condiciones y rendimientos de faena, es muy probable que muchos barcos la den por terminada a finales de este mismo mes o primeros de septiembre, sin contar con las más de 20 embarcaciones –entre guipuzcoanas y vizcaínas- que ya han abandonado la campaña, por falta de rentabilidad.

Caladeros muy lejanos, costes muy elevados

Y es que efectivamente, las únicas capturas que merecen la pena por cantidad se están produciendo en caladeros muy lejanos de las costas vascas, entre las Azores y el sur de Irlanda, lo que supone un importante costo añadido, principalmente en combustible, pero también en abastecimientos, salarios, etc.

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