Decía Truman Capote que Venecia era “como tragarse de golpe una caja de bombones de licor” y esa puede que sea también la definición más cercana de la sensación que produce entrar por primera vez en el Hotel Danielli y pisar uno de los atrios de entrada más preciosos de Europa, con su estilo gótico veneciano, columnas de mármol esculpidas a mano, candelabros de cristal de Murano y una espectacular escalinata de oro alfombrada en rojo.

Situado apenas a cincuenta metros de la Plaza de San Marcos y de lugares tan míticos como la Basílica, el Palacio Ducal y el Puente de los Suspiros, este lujoso hotel, considerado como uno de los diez mejores del mundo, se levanta sobre un palacio del siglo XIV magníficamente restaurado, vivo ejemplo del esplendor y del romanticismo de esta fantástica ciudad, al que posteriormente se unieron dos nuevos palacios, ya en los siglos XIX y XX.

En total, 233 habitaciones singulares en las que se mantienen con rigor las normas de la hospitalidad veneciana respetadas durante siglos: tejidos de seda con hebras de oro y plata, suntuosos damascos, frescos en el techo, decoración exquisita y sumo cuidado por los detalles. En definitiva, cada habitación del Danielli nos regala, con elegancia, la calidez y la rica herencia cultural de la que en su día fue Serenísima República de Venecia.

Comer en el Danielli

Por si fuera poco todo lo anterior y como para completar este idílico escenario, en el hotel está ubicado el Bar Dandolo, un legendario espacio donde poder picar alguna exquisitez o simplemente tomar una copa en la atmósfera incomparable y mágica que solo otorgan los años y la historia.

Y la Terraza Danielli, un singular restaurante situado en la planta alta, con unas incomparables vistas a la “Laguna Veneta”, el Mar Adriático, la Isla del Lido y gran parte de la propia ciudad de Venecia. Un espectáculo único, sin duda.