“La diversidad biológica significa, ante todo, biodiversidad agroalimentaria. La extinción no se limita a las especies salvajes, sino que también se extiende a las plantas y a los animales que han evolucionado a lo largo de miles de años de reproducción selectiva”.

Así resume Slow Food su postura sobre la biodiversidad en general y la agroalimentaria en particular con motivo de la celebración ayer lunes del Día Internacional de la Biodiversidad, una fecha en la que la organización internacional ha querido también revisar el trabajo realizado durante más de quince años de actividad dirigida a proteger la biodiversidad agroalimentaria en todo el mundo. De hecho, Slow Food fue la primera organización que puso de manifiesto que proteger la biodiversidad no significa solamente proteger la fauna salvaje.

Claves de la biodiversidad agroalimentaria

Pero, a lo largo de todos estos años, ¿qué ha conseguido realmente Slow Food en la defensa de la biodiversidad agroalimentaria hasta la fecha?

  • 396 productos, en 143 países, de los cuales 700 son alimentos indígenas, figuran ya recogidos en El Arca del Gusto, un catálogo de alimentos tradicionales en riesgo de desaparecer que consta no solo de frutas, verduras y diversos tipos de carne, sino también de quesos, pan y dulces.
  • 514 Baluartes de Slow Food en 69 países en los que participan más de 17.880 productores. Los Baluartes ayudan a las comunidades rurales a recuperar y promover su patrimonio local de variedades vegetales y razas de animales.
  • 59 Mercados de la Tierra en 17 países en los que venden sus productos 1.497 productores.
  • 634 Huertos en 36 países africanos cultivados por 52.680 agricultores.
  • 706 Comunidades del Alimento en 159 países en las que participan 74.208 personas.
  • 789 chefs de la Alianza de Cocineros de Slow Food en 17 países.

La biodiversidad agroalimentaria, generada por los granjeros durante siglos de trabajo, tiene un impacto enorme sobre los alimentos que comemos. Pero la biodiversidad es también un seguro para el futuro, porque permite que las plantas y los animales se adapten al cambio climático, a los parásitos y a las enfermedades. Un sistema que se basa en un número reducido de variedades es más frágil.

Especies y variedades perdidas

En el siglo pasado se perdió un 75 % de la biodiversidad de las cosechas y hoy en día un 17 % de todas las razas de ganado se encuentran en peligro de extinción. Más de 250.000 especies de plantas comestibles y más de 8.500 razas de ganado han desaparecido. El fenómeno de la extinción ha existido siempre, pero la velocidad a la que se da actualmente es excepcional, como lo son también sus causas. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el 75 % de los alimentos que comemos procede de solo 12 especies vegetales y cinco animales.

Slow Food es una organización internacional que concibe un mundo en el que todas las personas puedan acceder a una alimentación buena: buena para los que la consumen, los que la cultivan y para el planeta. Más de un millón de activistas, cocineros, expertos, jóvenes, productores, pescadores y académicos de 160 países están comprometidos con Slow Food. Entre ellos, 100.000 socios están relacionados con 1.500 grupos locales y contribuyen tanto a la financiación mediante una cuota de inscripción como a la participación de las actividades organizadas territorialmente. Como parte de esta organización, más de 2.400 comunidades del alimento de Terra Madre producen alimentos a pequeña escala y de forma sostenible por todo el mundo.

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Slow Food en defensa de la biodiversidad agroalimentaria
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“La diversidad biológica significa, ante todo, biodiversidad agroalimentaria. La extinción no se limita a las especies salvajes, sino que también se extiende a las plantas y a los animales".
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