Desde Vilafranca del Penedès llega una original y sabrosa propuesta para el verano: disfrutar relajadamente de la puesta del sol desde el campanario de la basílica de Santa María. En ese momento especial del día, y a 52 metros de altura, la localidad y los viñedos del Penedès adquieren un color especial.

Todos los sábados, de junio a octubre, la llamada Capital del Vino, Vilafranca del Penedès (Barcelona), propone subir a la torre de su basílica de Santa María, convertida en un espectacular mirador. En el momento más mágico del día, a las 20.30 horas, cuando el sol se pone en las lejanas montañas del Penedès, el campanario se convierte en un privilegiado mirador desde el que contemplar el crepúsculo, cuando el cielo se tiñe de tonalidades rojizas y azules intensos. Y, si a ello le añadimos saborear una copa de vino, la experiencia se transforma en inolvidable.

Basílica de Santa María en Vilafranca del Penedès

Pero, antes de acceder a la cúspide del campanario, merece la pena visitar primero la basílica de Santa María, el primer edificio parroquial de Cataluña bajo los cánones de un nuevo orden arquitectónico: el gótico. Ubicada en el corazón de la localidad, entre la plaza que lleva su nombre y la de Jaume I, y arropada por el Museo de las Culturas del Vino, Vinseum, el medieval palacio Baltà y el monumento a los Castellers, la basílica se empezó a construir en 1285, donde había una capilla documentada en el siglo X. La fachada era un diseño del arquitecto Josep Brugal, de estilo renacentista. En 1903, el vilafranquino Santiago Guell la reformó aprovechando los antiguos elementos y creando la actual, de estilo neogótico.

Destacan, en su exterior, las gárgolas con formas de animales fantásticos y las esculturas con cabezas humanas que representaban a los protectores de la nueva iglesia. En el interior de la basílica, cubierta con bóveda de crucería, se observa su construcción en nave única con cinco capillas laterales, un majestuoso órgano, y puede admirarse la cripta, de 1558, que acoge la escultura del sepulcro, obra modernista de Josep Llimona.

Al campanario se accede por una estrecha escalera en forma de caracol que conduce a las varias dependencias, como la sala del Ángel Veleta u otra donde habitaban los monjes responsables de hacer sonar las campanas. Este espacio lo ocupa actualmente un reloj con engranajes que data de 1929 y es una verdadera pieza de museo. El tramo final conduce a dos zonas de campanas. La más elevada, a 52 metros de altura, es la que alberga el mirador, desde donde contemplar la puesta de sol, con Vilafranca a los pies arropada por los viñedos del Penedès.

Un vino en el campanario

Las visitas al campanario pueden realizarse los sábados a las 20:30, en junio y julio, a las 20:00 en agosto, y a las 19:00 horas en septiembre y octubre. El precio, que incluye la copa de vino, es de 5 euros, y gratuita para menores de 12 años. Estas visitas están previstas para un mínimo de cinco personas y un máximo de 25, con reserva previa llamando al teléfono 938 181 254 o mandando un email a turisme@vilafranca.org

Resumen
Un vino del Penedès en lo alto de un campanario
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Un vino del Penedès en lo alto de un campanario
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Desde Vilafranca del Penedès llega una original y sabrosa propuesta para el verano: disfrutar relajadamente de la puesta del sol desde el campanario de la basílica de Santa María.
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