Patatas fritas, palomitas, fritos, almendras, tortillitas, pipas de girasol o de calabaza, frutos secos… ¿qué aperitivos nos gustan más? ¿Cuándo, dónde y con quien y preferimos tomarlos? ¿Con qué frecuencia consumimos y en qué cantidades lo hacemos? La Asociación de Fabricantes de Aperitivos (AFAP) ha impulsado un estudio para conocer los hábitos y actitudes del […]

Patatas fritas, palomitas, fritos, almendras, tortillitas, pipas de girasol o de calabaza, frutos secos… ¿qué aperitivos nos gustan más? ¿Cuándo, dónde y con quien y preferimos tomarlos? ¿Con qué frecuencia consumimos y en qué cantidades lo hacemos?

La Asociación de Fabricantes de Aperitivos (AFAP) ha impulsado un estudio para conocer los hábitos y actitudes del consumidor español ante los productos de aperitivo. Realizado por Nielsen entre los meses de abril y mayo de este año, el trabajo de campo ha contemplado el desarrollo de 600 entrevistas a personas de entre 16 y 65 años que consumen aperitivos al menos una vez al mes.

Los productos de aperitivo aúnan dentro de esta categoría de alimentos las patatas fritas, productos a base de cereales como el maíz, trigo, arroz, centeno, etc. (palomitas de maíz, tortillas y aperitivos fritos y extrusionados), los frutos secos (almendra, avellana, nueces, cacahuete, pistachos, piñones, pecanas, anacardos, macadamias), semillas como las pipas de girasol o de calabaza, y las frutas desecadas (ciruelas desecadas, uvas pasas, dátiles, higos secos, orejones de albaricoque).

Los resultados del estudio muestran un comportamiento homogéneo por parte del consumidor español y diferente del mostrado por otro tipo de culturas, como la anglosajona. En el caso de España, las principales conclusiones son:

  • Dónde consumimos. El consumo de aperitivos se realiza, mayoritariamente, en casa. Así lo demuestran los porcentajes de preferencia de patatas fritas (91%), frutos secos (87%) y resto de aperitivos (67%), frente al consumo fuera del hogar, que alcanza respectivamente 64%, 55% y 50%. Fuera de casa el consumo se realiza sobre todo en hostelería o en la calle y, en menor proporción, en el trabajo. A efectos comparativos, un estudio similar realizado recientemente en Reino Unido muestra un mayor peso del consumo de aperitivos en el trabajo.
  • Frecuencia. El estudio muestra un consumo moderado de los productos de aperitivo, con una frecuencia ligeramente superior en el consumo de aperitivos en hogar, en torno a dos veces por semana frente a 1,5 veces por semana cuando se realiza fuera del hogar.
  • Cantidad. Este consumo moderado también viene avalado por la cantidad consumida de aperitivos. En este sentido, un 47% de los consumidores de patatas fritas, un 35% de los de frutos secos y un 39% de consumidores de otros aperitivos consume entre 30 y 50 gramos (cantidad equivalente a una bolsa pequeña). Un porcentaje también considerable (29%, 56% y 47%, respectivamente) consumen menos de 30 gramos (cantidad equivalente a una bolsa mini).
  • En qué momento. En cuanto al momento de consumo estrella, el preferido es la tarde, con un 70% de las respuestas. Aquí sí se perciben diferencias considerables con el consumidor anglosajón que concentra el consumo en la comida, en la cena (en ambos casos como acompañamiento) y después de cenar. En este sentido, el consumidor español recurre a patatas fritas, frutos secos y otros, mayoritariamente, como aperitivo o para picar, mientras que el consumidor anglosajón tiende a integrar estos productos como parte de la comida o cena.
  • Por qué se toman. Otro aspecto a destacar es el motivo de consumo de aperitivos: el consumidor español toma productos de aperitivo por placer y porque le gusta el sabor (ambos con porcentajes de mención en torno al 60 %).
  • En compañía. Las conclusiones del estudio muestran también el importante papel de los aperitivos como vehículo de sociabilización vinculado a momentos de convivencia y ocio. Así lo confirma el 83% de los consumidores en el caso de las patatas fritas, el 70% en el de los frutos secos y el 72% en el de otros productos, que declaran un consumo en compañía y compartido.
  • ¿Con vino o con cerveza? Los aperitivos, muy arraigados a la cultura mediterránea, se asocian generalmente a una sensación de bienestar y satisfacción. Es un acto que trasciende y sobrepasa el simple concepto y fenómeno de comer. Así lo evidencia también el acompañamiento del ‘momento aperitivo’: la mayoría de los consumidores españoles consumen aperitivos acompañados de cerveza, vino, vermut o bebidas sin alcohol. Aquí también se percibe una diferencia considerable (por motivos culturales) con el consumidor anglosajón, que consume estos productos solos en mayor proporción.

Finalmente, el estudio analiza también la percepción de los consumidores sobre los aperitivos. En este sentido, más de un 75% de entrevistados los considera un producto adecuado para amenizar reuniones con amigos y/o familia y perciben beneficios nutricionales importantes en el consumo de frutos secos. Además, más de la mitad de los consumidores entrevistados consideran los aperitivos un tentempié idóneo y afirman que comer aperitivos ocasionalmente está perfectamente integrado en una dieta sana y equilibrada.


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