La concienciación social que existe actualmente por consumir productos de cercanía está cada vez más asentada. Según las últimas tendencias de consumo, cada año los usuarios dan más valor a la calidad de los productos que compran, forman parte de su despensa y, en última instancia, también de sus dinámicas de alimentación. A pesar de que la globalización ha puesto al alcance de nuestra mano una infinidad de productos llegados de todas partes del mundo y que nos permiten disfrutar de sabores más exóticos, lo cierto es que en España contamos con una huerta maravillosa que puede proveernos de alimentos saludables, deliciosos y con mucho menos impacto medioambiental.

De este modo, consumir productos de kilómetro cero es ya una realidad para muchísimos hogares, que priorizan los productos nacionales llegados de todas partes del país y que han hecho que consumir productos de cercanía y de temporada se convierta en una tendencia al alza. Y es que elegir este tipo de compras de kilómetro cero no es una cuestión de moda: es una respuesta consciente a los retos que tenemos como sociedad, que van desde poder disfrutar de una alimentación saludable y sabrosa con el menor impacto ambiental posible y apoyando directamente a los productores nacionales. 

Es por esto que, en este artículo queremos reflexionar acerca de todas las ventajas que tiene el consumo de productos de kilómetro cero y cultivo local. Una apuesta por dar protagonismo al sabor del origen de nuestras huertas y del que absolutamente todos podemos beneficiarnos.

Cada kilómetro cuenta: los beneficios medioambientales del consumo de cercanía

Efectivamente, comprar productos de kilómetro cero no es solo una apuesta por mejorar la calidad o la frescura de los alimentos que consumimos. Se trata de una tendencia que va mucho más allá y supone un paso hacia delante en el cuidado de nuestro planeta. Si apostamos por incluir en nuestra compra productos que provengan de lugares más cercanos a nuestra casa, estaremos reduciendo considerablemente la huella de carbono que provoca su traslado, pudiendo consumir alimentos que están más cerca de nosotros de lo que pensamos y produciendo muchas menos emisiones.

Además, el consumo de cercanía también resulta un apoyo esencial para la protección de la biodiversidad de nuestro país. Esto supone una producción mucho más responsable, que apuesta por cultivar variedades autóctonas que propician una mejor conservación del suelo y desarrollan modelos de industria agrícola mucho más sostenibles. Esto, unido al cultivo de productos de temporada, vuelve a los orígenes de la agricultura respetuosa y propicia un ciclo de producción, transporte y compra mucho más efectivo y respetuoso con el cuidado del medio ambiente.

El cultivo local como un medio de apoyo a los productores nacionales

Además de favorecer el cuidado del medioambiente, el consumo de productos de kilómetro cero y cultivo local también brinda una gran cantidad de ventajas para el desarrollo de la economía nacional y local. Todos estos beneficios se ven volcados también en la sociedad, convirtiéndose en un apoyo para la economía local y los pequeños productores nacionales, que generalmente no cuentan con grandes facilidades para optimizar la producción de sus frutas y verduras.

Además, generalmente estos cultivos sostenibles de los que hablamos suelen situarse en regiones rurales, donde es más difícil desarrollar un sistema económico integral. De esta manera, el consumo de kilómetro cero también propicia la creación de empleo en zonas rurales en las que es importante dotar a la población de una profesión sostenible y que pueda mantenerse a largo plazo.

La calidad marca la diferencia: sabor y frescura directamente a tu despensa

Finalmente, el último gran beneficio de consumir productos de cultivo local y kilómetro cero está directamente relacionado con las ventajas que obtienen los consumidores que compran estos productos. Al ser alimentos cosechados o procesados en cercanía conservan mejor el aroma, el sabor y los nutrientes, además de ofrecernos una variedad más amplia de productos de temporada, que terminamos consumiendo en su estado óptimo de maduración gracias a su origen local.

Lo cierto es que esta tendencia de consumo de kilómetro cero es mucho más probable y asequible para los consumidores cuando hay grandes marcas que apuestan por desarrollar sus líneas de producto a partir de productos de cultivo localUn buen ejemplo de esto es Helios, una marca que elabora todos sus productos con frutas y verduras cosechadas en España y de cultivo local. De este modo, además de favorecer sus objetivos sostenibles también ofrecen al público alternativas de mayor calidad y mejor sabor, lo que han denominado como ‘el sabor del origen.

Gracias a esto, hoy podemos disfrutar en todos los lineales de los supermercados de productos elaborados al cien por cien con frutas nacionales, como su línea de mermeladas y confituras, que se elabora con fresas y frambuesas de Huelva, naranjas de Sevilla, higos verdes de Toledo, melocotones y albaricoques del Valle del Ebro y ciruelas de Murcia. De igual manera ocurre con sus salsas de tomate 100% procedentes de Andalucía y Extremadura con su gama de verduras en conserva procedentes de Navarra, Andalucía y Castilla y León. Un excelente ejemplo de que es posible seguir ofreciendo productos sabrosos, saludables, respetuosos y que conservan sus mejores cualidades para que nosotros podamos seguir disfrutándo de ellos alrededor de la mesa.

Resumen
El sabor del origen: por qué consumir productos de kilómetro 0 marca la diferencia en tu mesa
Título
El sabor del origen: por qué consumir productos de kilómetro 0 marca la diferencia en tu mesa
Descripción
La concienciación social que existe actualmente por consumir productos de cercanía está cada vez más asentada. Según las últimas tendencias de consumo, cada año los usuarios dan más valor a la calidad de los productos que compran, forman parte de su despensa y, en última instancia, también de sus dinámicas de alimentación.
Autor