En los meses de verano se celebran cientos de fiestas en casi todas las ciudades, villas y pueblos de España. Algunas son multitudinarias, otras tienen carácter de Fiesta de Interés Turístico Nacional o Internacional, las hay con reminiscencias históricas o religiosas y muchas tienen la gastronomía o el vino como protagonistas. Fiesta de La Tomatina […]
En los meses de verano se celebran cientos de fiestas en casi todas las ciudades, villas y pueblos de España. Algunas son multitudinarias, otras tienen carácter de Fiesta de Interés Turístico Nacional o Internacional, las hay con reminiscencias históricas o religiosas y muchas tienen la gastronomía o el vino como protagonistas.
Fiesta de La Tomatina en Buñol (Valencia)
Las hay para todos los gustos y la elección es difícil, pero el buscador Jetcost que comprueba las búsquedas de vuelos y hoteles en toda España, ha elegido estas diez como las más divertidas y solicitadas por sus usuarios.
La Noche de San Juan
A Coruña, la noche del 23 al 24 de junio
La noche más larga del año, la de San Juan, es una de las más hermosas en la ciudad de A Coruña. Cuando cae la tarde, en las playas urbanas de Riazor y Orzán se van encendiendo cientos de hogueras, se preparan rituales ancestrales, suena la música… Aunque la gran fiesta es esa noche, ya en el mes de mayo comienzan diferentes actividades relacionadas con ella, y durante todo junio se celebra un gran número de actos culturales, sociales, deportivos y populares. Conciertos de música de cámara, recitales, exposiciones, ballet o bailes regionales se suceden por los lugares más tradicionales de la ciudad. Pero el día más esperado es hoy, 23 de junio. Durante toda la jornada se suceden desfiles y pasacalles en los que no faltan las bandas de música, las gaitas y bailes tradicionales, así como las comparsas de gigantes y cabezudos. La plaza de María Pita es el escenario de un festival musical y el olor a sardinas asadas se extiende por la ciudad a la hora de la cena, con numerosas ‘sardiñadas’ en todos sus barrios. ‘A noite da queima’ ha llegado a su máximo apogeo y una gigantesca hoguera situada en ese escenario empieza a arder. Según la tradición, hay que saltar por encima del fuego en un ritual purificador que incluye bañarse a la luz de la luna en el Atlántico, asar pequeñas sardinas —parrochas— y disfrutar de la fiesta hasta el amanecer.
A Rapa das Bestas de Sabucedo
La Estrada (Pontevedra), del 4 al 6 de julio
Esta fiesta se celebra cada primera semana de julio y se remonta al siglo XV. Su protagonista es el noble enfrentamiento entre el hombre y el caballo. Durante la fiesta, los jóvenes de Sabucedo y sus proximidades parten al monte al amanecer con el objetivo de localizar a los caballos que viven en libertad, juntarlos en el pueblo y raparlos. Al llegar la noche, todos se reúnen para disfrutar de la comida, la música y el vino. La Rapa das Bestas de Sabucedo atrae cada año a más visitantes debido a la espectacularidad de la lucha entre el hombre y las bestias. Los primeros se dividen en grupos y avanzan por el monte en busca de los caballos. Cuando los encuentran, los cercan hasta encaminarlos en dirección al pueblo. Finalmente, se reúne a todos y se inicia el corte de las crines. Para ello, dos ‘aloitadores’ (mozos que hacen el rape) se sitúan en la cabeza del animal y uno en la cola. Primero uno de los encargados de la cabeza intenta subirse al caballo mientras el de la parte trasera intenta desequilibrarlo. Después, el otro de los aloitadores de la cabeza intenta hacer lo mismo y obliga al primero a descender. Son maniobras complicadas con las que rapan al animal en una auténtica lucha cuerpo a cuerpo.
Los Sanfermines
Pamplona, del 6 al 14 de julio
Los encierros son el plato fuerte de esta famosa celebración que transforma Pamplona en una fiesta continua. Miles de personas acuden cada año para vivir el riesgo y la emoción de sus populares encierros, inmortalizados para siempre por Ernest Hemingway en su novela Fiesta. San Fermín comienza el 6 de julio, a las 12 de la mañana. A esa hora se lanza desde el balcón del Ayuntamiento el chupinazo, el cohete que indica el inicio oficial de las fiestas. El primer encierro se celebra al día siguiente: a las 8 en punto de la mañana se abren las puertas del corral de Santo Domingo y cientos de personas corren delante de los toros siguiendo el trayecto por el casco antiguo que los lleva hasta la plaza de toros. Todos los días, del 7 al 14 de julio, se repite esta breve e intensa carrera que, en apenas tres minutos, cubre los 825 metros de distancia del recorrido. San Fermín acaba el 14 de julio, a las 12 de la noche, cuando la gente se reúne en la Plaza del Ayuntamiento y, con velas encendidas, canta el ‘Pobre de mí’ despidiéndose de sus festejos hasta el año siguiente. Se estima que cada año participan en estas fiestas más de millón y medio de personas (diez veces la población de Pamplona).
Moros y cristianos
Villajoyosa (Alicante), del 24 al 31 de julio
Durante ocho días la ciudad entera vuelve al pasado para recrear una batalla ocurrida en 1538. Los Moros y Cristianos son las fiestas más importantes de Villajoyosa y también de otras muchas localidades de la Comunidad Valenciana, especialmente Alcoy, aunque se celebran en otras fechas. Tienen lugar desde hace más de 250 años, en honor de Santa Marta y conmemoran los hechos sucedidos en 1538 cuando los piratas berberiscos comandados por Zalé-Arraez intentaron atacar la ciudad. Según cuenta la tradición, Santa Marta acudió en ayuda de los habitantes de la villa, provocando una riada que arrasó los barcos enemigos e impidió que los corsarios llegaran a la costa. Las fiestas comienzan con los desfiles de los bandos moro y cristiano, que se producen los días 25 y 26 de julio: las distintas agrupaciones que forman cada una de las comitivas recorren las calles al son de la música. Y llegada la madrugada del 28 se realiza el espectacular desembarco. Sobre las cinco de la mañana la gente empieza a acudir a la playa y, mientras los cristianos preparan la artillería de defensa en la orilla, más de 30 embarcaciones musulmanas se acercan a la costa. Tras tomar tierra, ambos ejércitos luchan hasta llegar a los pies del castillo, que finalmente es ocupado por los moros. Por la tarde, las tropas cristianas vuelven para reconquistar la fortaleza: primero, intentan que los ocupantes se rindan, pero al no tener éxito las negociaciones, comienza una gran batalla que termina con la derrota de los moros, que son devueltos simbólicamente al mar.
La Romería Vikinga
Catoira (Pontevedra), el 3 de agosto
Cada primer domingo de agosto los habitantes de Catoira escenifican con un singular espectáculo las invasiones vikingas sufridas hace diez siglos. Miles de personas acuden cada año a esta localidad para presenciar esta divertida fiesta popular. Desde 1960, los habitantes de Catoira, disfrazados de guerreros vikingos, representan el ataque pirata a la villa. La fiesta comienza sobre las 10 de la mañana, con la actuación de grupos folclóricos por las calles y en el lugar de celebración, las Torres del Oeste, un conjunto fortificado del siglo IX que conserva restos de dos torres y una ermita dedicada al Apóstol Santiago. En este sitio se instala un mercadillo medieval y, a mediodía, se obsequia a los romeros con mejillones y vino del Ulla. Más tarde llega el plato fuerte de los festejos: el desembarco. A bordo de la réplica de un barco vikingo del siglo XI llegan los invasores a la costa con el objetivo de tomar las Torres del Oeste. Los habitantes de la villa intentan resistir y es entonces cuando se produce una batalla simulada, donde los participantes acaban completamente empapados de vino. Tras la lucha, todos disfrutan de una comida campestre de confraternización, amenizada con el sonido de las típicas gaitas y con productos de la tierra como pulpo, sardinas asadas, empanadas… La diversión continúa hasta por la noche, con la verbena popular que se organiza y se completa con otras actividades como un pregón literario o la escenificación de una obra de teatro.
Fiestas de la Blanca
Vitoria-Gasteiz, del 4 al 9 de agosto
Las fiestas en honor a la Virgen Blanca se celebran en Vitoria-Gasteiz cada año. Tienen su comienzo la víspera, el 4 de agosto, en la Plaza de la Virgen Blanca, donde miles de vitorianos y visitantes se reúnen para dar comienzo a la celebración con el típico txupinazo y la bajada de ‘Celedón’, un muñeco con un paraguas abierto que representa a un antiguo aldeano alavés y que cruza la Plaza a través de un sistema de poleas. Son protagonistas de estas fiestas las cuadrillas de blusas, agrupaciones de vitorianos y vitorianas ataviados con los trajes típicos. Durante seis días tienen lugar varios conciertos, una feria taurina, actos religiosos y un completo programa cultural para todos los gustos. Vivir la fiesta dará la oportunidad de conocer la ciudad en todo su esplendor y, por ejemplo, degustar el sabroso vino de la Rioja Alavesa o ir de pinxtos. A la una de la madrugada del día 10 de agosto Celedón se despide de la ciudad, volviendo a subir a la torre campanario de San Miguel entre fuegos artificiales.
Carreras de caballos en la playa
Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), del 7 al 9 y del 21 al 23 de agosto
Este emocionante y bello espectáculo deportivo es una de las competiciones hípicas más antiguas de Europa. Por las tardes, durante la bajamar, las playas de Sanlúcar de Barrameda son utilizadas desde 1845 para la celebración de carreras de caballos en el mes de agosto. Se trata de las segundas carreras de caballos de estilo inglés que se reglamentaron en España, pues las primeras se realizaron en la Alameda de Osuna en el año 1835. Según la tradición popular, el origen de estos festejos se encuentra en las competiciones informales que realizaban los vendedores de pescado para llegar los primeros a los mercados. Este evento se compone de dos ciclos de tres días cada uno. En cada jornada, bajo una espectacular puesta de sol y en medio de un animado ambiente, se disputan varios premios. El acceso es libre y gratuito, y en la línea de meta se pueden hacer las apuestas oficiales. Coincidiendo con las carreras, se celebran en Sanlúcar las fiestas patronales, con desfiles de carrozas y alfombras de flores en las calles más céntricas.
El Descenso del río Sella
De Arriondas a Ribadesella (Asturias), el 9 de agosto
Desde 1930 se celebra esta fiesta deportiva, llena de música y colorido, que se ha convertido en una de las citas más importantes del piragüismo mundial. Todos los años, el primer sábado de agosto, piragüistas procedentes de todo el mundo acuden a Asturias para participar en el Descenso del Sella. Para disputar la prueba hay que tener la licencia de competición del año en curso. Más de un millar de embarcaciones luchan por ser las primeras en recorrer el trayecto de 20 kilómetros del río Sella que va desde la localidad de Arriondas hasta la meta en Ribadesella. Ese día, a primera hora de la mañana, sale el tren fluvial repleto de gente desde Oviedo y Ribadesella para ver la salida. A las 11.00 comienza el colorista desfile de la multitud que, disfrazada se dirige a presenciar la carrera caminando o a bordo de toda clase de vehículos curiosos. A las 12.00 se leen los tradicionales versos que marcan la salida y oficialmente se inicia la competición. Durante el camino, el tren fluvial y la particular caravana de automóviles acompañan a los piragüistas con su alegre ambiente. Una vez en la meta, la fiesta se traslada a los Campos de Ova, donde se entregan los trofeos a los ganadores de cada categoría y se celebra una comida campestre. Se come, se bebe sidra, se canta, se baila… Y cuando llega la noche la diversión continúa en Ribadesella hasta la madrugada, con sus chiringuitos y verbenas populares.
La Feria de Málaga
Málaga, del 16 al 23 de agosto
En Andalucía hay muchas ferias divertidas, pero la de Málaga es especial, porque aquí todas las casetas son públicas y la ciudad misma se convierte en una gran fiesta. Por la mañana en las calles del centro y desde que cae el sol a la madrugada en el Real de la Feria. La Feria de Málaga conmemora la reconquista de la ciudad por los Reyes Católicos en agosto de 1487. En el antiguo Cortijo de Torres se sitúa el recinto ferial, el Real, donde tienen lugar diversas actividades además de concursos, actuaciones y conciertos. Otros escenarios de la localidad también acogen diferentes eventos y actos de las fiestas. En las playas de la Malagueta se puede escuchar el pregón; en el puerto se realizan espectáculos de fuegos artificiales y en el Parque y la plaza de la Marina se celebran conciertos de todo tipo. El calor del verano se combate aquí a golpe de rebujito y verdiales, de aspersores que expulsan gotitas de agua con olor a jazmín. Es un estallido de color, música, sabores andaluces y buenas vibraciones. Celebrada en Agosto consigue recibir, según cifras de la alcaldía, cerca de 5,4 millones de visitantes, lo que le convierte, de largo, en la fiesta más visitada del verano.
La Semana Grande de Bilbao
Bilbao, del 16 al 24 de agosto
Durante la Semana Grande de Bilbao se celebran las fiestas en honor a la Virgen de Begoña. Aunque tiene poco más de tres décadas de historia, se ha convertido ya en una de las más populares del verano. Tras prender el ‘txupin’ la sonriente ‘Marijaia’ se asoma al balcón del teatro Arriaga y comienza la fiesta que abarrota la ciudad durante nueve días. La capital vizcaína acoge conciertos, espectáculos, teatro, fuegos artificiales y actividades infantiles en diferentes escenarios de la ciudad como la Plaza Nueva, la de Bizkaia, la de Unamuno o la de la Encarnación, el Muelle de Uribitarte o el Arenal. Comparsas, conciertos para todos los gustos, fuegos artificiales, banderolas rojas y blancas, teatro, barracas, circo… son algunos de los ingredientes de esta ‘Aste Nagusia’ que bilbaínos y visitantes viven en la calle. Más de medio millón de personas se congregan en la capital vizcaína durante estos días. La mayoría de la actividad tiene lugar en los alrededores de la ría de Nervión, donde se montan puestos (txosnas), que junto a los numerosos bares de la zona se convierten en parada obligatoria para degustar la sabrosa gastronomía bilbaína y, en particular, sus pintxos.
La Tomatina
Buñol (Valencia), el 27 de agosto
La batalla de tomates dura solo una hora, pero se ha convertido en una de las imágenes festivas más internacionales de España. El origen de esta multitudinaria batalla de tomates se remonta a una pelea juvenil sucedida en el año 1945 y desde entonces no ha dejado de celebrarse ningún año, el último miércoles del mes de agosto. La jornada comienza a las 9 de la mañana en la plaza del pueblo, tomando fuerzas con los bollos que el Ayuntamiento reparte. Poco a poco, el lugar se va llenando de gente. Antes del combate, se levanta un enorme palo cubierto de jabón en cuyo extremo se coloca un jamón. Los más intrépidos intentan trepar a lo más alto para conseguir el premio. Mientras, desde los balcones se lanzan cubos de agua a las personas que van acudiendo para prepararse antes de la batalla. A las once suena el disparo que indica el inicio de la lucha, y al fondo de la calle aparece el primer camión cargado con la munición anunciando su entrada con la bocina. Los que van en el remolque empiezan a lanzar los primeros tomates. Por fin, el vehículo se detiene y suelta su carga, es entonces cuando la multitud se abalanza para aprovisionarse de balas y, en pocos segundos, todo se tiñe de rojo. Uno tras otro, van llegando camiones con tomates, hasta que se produce el segundo disparo que señala el fin de la batalla. Como consecuencia de la popularidad este año se ha establecido un aforo máximo de 20.000 personas y se va a cobrar un precio por entrar en el recinto.
El Motín de Aranjuez
Aranjuez (Madrid), del 5 al 7 de septiembre
Vivir en Aranjuez o visitar la ciudad en los primeros días de septiembre es un privilegio. No solo por el placer de estar en una ciudad turística y de incomparable riqueza monumental, sino por la posibilidad de trasladarse, por unas horas, por unos días, a la España de 1808. Una época histórica vital para el desarrollo político y social del pueblo español en la que Aranjuez, sus vecinos, sus habitantes, escribieron unas páginas más del devenir histórico de nuestro país. Una página que vuelve a abrirse cada año, tras el verano, en una fiesta nacida del sentimiento popular y llevada a la práctica por los vecinos y vecinas del Real Sitio y Villa. Aunque hay múltiples festejos en los cinco días que dura le fiesta, uno de los más importantes es el Asalto al Palacio de Godoy en el que los actores —y todo aquel que desee unirse a la recreación histórica— salen desde la Plaza de Parejas y atravesando las calles del pueblo llegan hasta la residencia de Godoy. Al redoble de los tambores y a la sola luz de las antorchas toman y asaltan el antiguo Palacio de Godoy, donde es apresado y conducido hasta los calabozos municipales, mientras sus enseres son quemados en un magnífico castillo de fuegos artificiales. Hoy la ira y la indignación son sustituidas por la alegría y las ganas de fiesta y el personaje de Godoy llega a ser uno de los más deseados por los casi dos centenares de actores aficionados que intervienen en la representación. Pero el momento cumbre de las fiestas es la grandiosa representación con música e iluminación espectacular, sobre un escenario de 400 metros cuadrados, que se celebra frente al mismo Palacio Real donde se refugiaba Carlos IV y su familia, en la que se escenifica el motín propiamente dicho, en los lugares reales y con actores vestidos de época.
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