Un total de 500 cocineros y restauradores norteamericanos han firmado una petición al Gobierno de los Estados Unidos encaminada a prevenir el fraude de pescados en este país. Entre ellos se encuentran nombres tan reconocidos como Thomas Keller, Daniel Boulud, Eric Ripert, Mario Batali o Jacques Pépin.     La petición ha sido realizada a […]

Un total de 500 cocineros y restauradores norteamericanos han firmado una petición al Gobierno de los Estados Unidos encaminada a prevenir el fraude de pescados en este país. Entre ellos se encuentran nombres tan reconocidos como Thomas Keller, Daniel Boulud, Eric Ripert, Mario Batali o Jacques Pépin.

 

 

La petición ha sido realizada a través de Oceana, un grupo en defensa de la conservación del medio natural. Los chefs solicitan que se establezcan “normas de trazabilidad robustas” encaminadas a prevenir el fraude y mantener el pescado ilegal fuera de las fronteras de los Estados Unidos.

El texto del manifiesto original dice lo siguiente:

“Como chefs y dueños de restaurantes, estamos comprometidos a servir pescados que protejan nuestros océanos, nuestras carteras y nuestra salud. A pesar de que cada vez se importa más marisco en los Estados Unidos, nuestros pescados siguen un trazado cada vez más complejo desde el barco hasta el plato de la comida, aumentando el riesgo de fraude en cada paso de este camino y haciendo más difícil para nosotros tomar decisiones ‘eco-friendly’.

A pesar de la creciente preocupación en nuestro país acerca de dónde proceden los pescados, cocineros, propietarios de restaurantes y consumidores reciben habitualmente poca o ninguna información acerca de los pescados que se compran. Dependemos de nuestros proveedores para hacernos con criterios de calidad, seguridad, legalidad y honestidad en lo que se refiere a los mariscos.

Lamentablemente, la información que viaja con cada pescado suele ser muy limitada.

Estudios recientes han encontrado que los pescados pueden ser incorrectamente etiquetados tan a menudo como del 25 a 70 por ciento de las ocasiones, en especies tan populares como el Pargo, el Bacalao del Atlántico o el Salmón salvaje, disfrazando con esta denominación otros pescados que son menos deseables, más baratos o más fácilmente disponibles.

Con unas 1.700 diferentes especies de pescados y mariscos de todo el mundo disponibles en la actualidad en Estados Unidos, es poco realista esperar que los chefs y dueños de restaurantes puedan, de una forma individual y segura, determinar con precisión que los peces que están recibiendo son realmente los que han pagado. Deberíamos poder decirles a nuestros clientes, sin ningún tipo de duda, no solo lo que comen, sino también dónde, cuándo y cómo fue capturado ese pescado.

Creemos que son necesarias normas de trazabilidad robustas para todo el pescado que entra en Estados Unidos, tanto nacional como importado. Como líderes de la industria de la alimentación, hacemos un llamamiento al Gobierno de los Estados Unidos para que exija que los pescados sean trazables de modo que sea posible prevenir el fraude de marisco y pescado ilegal fuera del mercado estadounidense.

El Gobierno de Estados Unidos tiene la oportunidad de establecer normas que garanticen que los consumidores no están siendo engañados.

Con un seguimiento de los pescados desde el barco hasta el plato de la comida, podríamos tener más confianza en los alimentos que servimos. Con su ayuda, podremos seguir tomando decisiones que no sólo complazcan a nuestros clientes, sino que también ayuden a proteger nuestros océanos.”

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