Al contrario de lo que estamos acostumbrados en la mayoría de los grandes chefs, Alex Atala se inició en la cocina por accidente. Este brasileño nacido en 1968 en el barrio de Mooca en São Paulo, de padres de origen palestino, dejó la vivienda familiar a los 14 años para trasladarse a la gran ciudad de […]

Al contrario de lo que estamos acostumbrados en la mayoría de los grandes chefs, Alex Atala se inició en la cocina por accidente. Este brasileño nacido en 1968 en el barrio de Mooca en São Paulo, de padres de origen palestino, dejó la vivienda familiar a los 14 años para trasladarse a la gran ciudad de São Paulo, trabajando como DJ en una conocida discoteca de moda.

A los 18 años decide viajar sin rumbo fijo a Europa, recalando finalmente en Bruselas (Bélgica), donde trabajó un tiempo en la construcción, como pintor de grandes superficies. Con el fin de evitar que caducara su permiso de estancia en ese país, Atala se matriculó en la Escuela de Hostelería de Namur, donde por primera vez tomó contacto con el mundo de la cocina y la gastronomía.

Una vez obtenido el título, tuvo la oportunidad de trabajar en diversos restaurantes en Bélgica, Francia e Italia –entre ellos el restaurante del chef Jean Pierre Bruneau, con tres estrellas Michelín- donde fue dando forma  a sus recién obtenidos conocimientos culinarios, además de aprender a hablar inglés, francés e italiano.

En 1994 regresa a Sao Paulo, donde trabaja en tres restaurantes diferentes: Pasta Sushi, Filomena y Restaurante 72. Con su brillante talento, Alex comienza a llamar la atención de los clientes y sobre todo de la crítica especializada, consiguiendo el título de “Chef Revelación” otorgado por Abred, la Asociación de Restaurantes Brasileños.

A finales de 1999 Atala abre su propio restaurante, DOM, en  Sao Paulo y en estos años tanto el restaurante como el propio chef han conseguido innumerables premios hasta llegar a situarse en el puesto 18 de los mejores restaurantes del mundo según la prestigiosa Lista S. Pellegrino 2010, siendo además el único restaurante de América del Sur que figura en esta relación.

En un país como Brasil con inmensos y originales recursos alimenticios pero que a pesar de ello cuenta con una escasa tradición gastronómica, el mérito de este pequeño restaurante de apenas 15 mesas y del propio Alex Atala, es muy destacable.
 
Recuperación de ingredientes autóctonos

Aunque con una amplia experiencia en Europa, Atala siempre ha mostrado una gran preocupación por el uso de ingredientes propios de Brasil que históricamente han influido en la cultura y la alimentación de su país. El resultado es una elegante propuesta, con un estilo de cocina que combina de un modo sorprendente ingredientes y productos desconocidos de la amazonía con modernas técnicas internacionales.

En este sentido, Alex Atala se ha convertido de hecho en un promotor activo de la sostenibilidad de las comunidades indígenas, a las que apoya mediante la compra de productos de modo que estos ingredientes autóctonos únicos puedan regenerarse evitando así su extinción.

Pero también cree firmemente en la utilización de las nuevas técnicas culinarias, incluida la química, para llegar a los lugares donde lo clásico y los meros buenos productos no permitían, tradicionalmente, llegar a un cocinero.

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