El gobierno argentino confía en ampliar en los próximos años la cuota de exportación de sus vinos a países líderes en la importación de este producto, como es el caso de Estados Unidos, Canadá, Japón, Reino Unido, Brasil y países escandinavos, pero con un especial enfoque en  China y Hong Kong. Para ello ha puesto […]

El gobierno argentino confía en ampliar en los próximos años la cuota de exportación de sus vinos a países líderes en la importación de este producto, como es el caso de Estados Unidos, Canadá, Japón, Reino Unido, Brasil y países escandinavos, pero con un especial enfoque en  China y Hong Kong.

Para ello ha puesto en marcha un plan estratégico que prevé duplicar las ventas de sus vinos en estos países asiáticos, con la meta puesta en el año 2020. En declaraciones recientes a los medios, el Ministro de Agricultura argentino, Julián Domínguez, comentaba que “la ciudad china de Shanghai se convertirá en el centro logístico para la comercialización de vinos argentinos en Asia”

Entre las zonas productoras de este país, la provincia de Mendoza, cercana a la Cordillera de los Andes es la que cuenta con la mayor cuota de elaboración de vinos, llegando a acumular hasta un  90% del total producido en Argentina.

Una industria reconvertida

Hasta la década de 1990, la industria argentina del vino estaba basada en la producción de sencillos vinos de mesa destinados principalmente al consumo interno. Pero a partir de esa fecha, una importante serie de inversiones extranjeras, unidas a una mayor competitividad a causa de la devaluación de la moneda, permitieron por una parte acometer acciones de reconversión en esta industria productora, ganando en cuanto a la calidad los caldos y por otra disponer de mayores oportunidades de exportación a diversos países.