El vino es el perfecto compañero de cualquier buen momento social, para maridar cualquier comida o reunión con amigos, pareja o familia. Además de ser un producto muy nuestro, que forma parte de nuestro paisaje, historia, cultura, tradiciones y gastronomía, un pilar básico de la economía y de la imagen de España en el exterior.

Por ello, la Interprofesional del Vino de España (OIVE), organización que agrupa a las entidades representativas de la cadena de valor del sector vitivinícola español, han lanzado una campaña, Marida mejor tu vida con vino, una iniciativa que no pretende que nos hagamos expertos en la materia, pero sí ofrece una serie de claves para convertirnos en el perfecto sumiller o, al menos, parecerlo.

Cómo parecer el perfecto sumiller

Temperatura. Los vinos tintos se deben servir ‘frescos’, a una temperatura de unos 14º a 16º. Los blancos y rosados a unos 10º y los espumosos, en cambio, deben rondar entre los 5º y los 8º. Cualquier temperatura inferior perjudicaría su aroma.

Servicio. La copa debe sostenerse por el tallo —la parte más fina— y con la yema de los dedos. De esta manera se respeta su temperatura y esencia original y no se mancha de huellas la copa. Es la manera correcta y elegante con la que los expertos sostienen sus copas.

Es cierto que el acompañamiento ideal para el pescado es un buen vino blanco y que la carne, en cambio, se equilibra con un buen tinto, pero actualmente la variedad de ambos ha evolucionado tanto que es posible acompañar un redondo de ternera con un blanco suave.

Para disfrutar de los distintos sabores que definen un buen vino es aconsejable beberlo con moderación y a sorbos cortos. De esta forma se pueden apreciar todos sus matices, que puede variar con el reposo. Busca sus puntos dulces, amargos y ácidos, los tres pilares que se remarcan en una cata.

Definir y conocer el origen del vino es uno de los puntos fuertes de cualquier experto y que le confiere la mayor parte de su carácter. El origen está certificado en los vinos con Denominación de Origen protegida, que indicará en la etiqueta. También están garantizados por su origen los Vinos de Pago y en los Vinos de la Tierra.

Envejecimiento y añada. Los vinos ‘jóvenes’ o ‘del año’ son aquellos que no han pasado ningún tiempo en barrica y se han comercializado en su primer o segundo año de vida. Los vinos tintos de ‘tipo crianza’ han pasado al menos un año en barrica y han entrado en el mercado a partir del tercer año de vida. Los vinos de ‘tipo reserva’ han envejecido durante tres años y han pasado doce meses en barrica. Los reservas blancos han envejecido durante dos años y han pasado seis meses en barrica. En cambio, los vinos ‘gran reserva’ son aquellos que han envejecido durante cinco años pasando como mínimo dos años en barrica y tres en botella.

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Claves para ser un perfecto sumiller... o al menos parecerlo
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Marida mejor tu vida con vino, una iniciativa que no pretende que nos hagamos expertos en la materia, pero sí ofrece una serie de claves para convertirnos en el perfecto sumiller o, al menos, parecerlo.
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