Imagínese picoteando unos saltamontes, como si fueran golosinas, mientras pasea tranquilamente por el Mercado Benito, en la localidad mexicana de Oaxaca, o disfrutando de unas sabrosas larvas en un recorrido por la zona central de Australia, un par de propuestas necesarias para introducirse en la realidad en otras culturas. En Extreme Cuisine (Cocina extrema) se […]

Imagínese picoteando unos saltamontes, como si fueran golosinas, mientras pasea tranquilamente por el Mercado Benito, en la localidad mexicana de Oaxaca, o disfrutando de unas sabrosas larvas en un recorrido por la zona central de Australia, un par de propuestas necesarias para introducirse en la realidad en otras culturas.

En Extreme Cuisine (Cocina extrema) se describen cuidadosamente más de 50 “delicatessen” que se arrastran, reptan, chisporrotean o crepitan cuando se cocinan, además de informar sobre su procedencia y como y donde “disfrutar” de la experiencia de consumirlos.

Puede que en nuestras latitudes no se nos haga la boca agua con la sangre, los escorpiones, las rodillas de pollo o los granos de café ya parcialmente digeridos por algún rumiante, pero si se viaja mucho, en cualquier momento uno se verá obligado, al menos, a conocer a alguien que si lo hace.

Un libro que sin duda nos lanza el desafío de al menos replantearnos nuestras ideas, culturalmente muy arraigadas, de lo que consideramos bueno y no bueno para nuestra alimentación.

Extreme Cuisine
Editado por Lonely Planet
Autor: Eddie Lin
272 páginas. 5,7 euros