La localidad Navarra de Auza, situada en el singular valle navarro de la Ultzama, rinde homenaje a su producto más famoso, la cuajada o ‘mamia’ en euskera, un postre imprescindible en esta zona geográfica, al que los verdes pastos y el toque a quemado que le confiere la piedra caliente con que los pastores la […]

La localidad Navarra de Auza, situada en el singular valle navarro de la Ultzama, rinde homenaje a su producto más famoso, la cuajada o ‘mamia’ en euskera, un postre imprescindible en esta zona geográfica, al que los verdes pastos y el toque a quemado que le confiere la piedra caliente con que los pastores la elaboran, le confiere un sabor muy especial.

Los próximos días 9 y 10 de junio, Auza celebra el Día de la cuajada, una jornada en la que además de degustaciones de este producto a lo largo de todo el día, los artesanos de la zona mostrarán sus herramientas tradicionales y sus labores cotidianas en el valle.

El primer día se celebrará una jornada de puertas abiertas, gracias a la cual se podrán visitar empresas productoras locales. El 10 de junio, Día de la cuajada, la fiesta comenzará con una competición de esquileo de ovejas, seguida de una exhibición de los Danzantes de Lesaka, una demostración de elaboración de la cuajada con el método tradicional y una exposición y venta de productos artesanos de la zona.

Acerca del Valle de la Ultzama

El valle de la Ultzama, situado al noroeste de Navarra a 25 kilómetros de Pamplona, es un tranquilo rincón de Navarra, un valle idílico de verdes prados rodeado de bosques de robles y hayas pero salpicado de pequeños pueblos de estética muy cuidada, caracterizada por sus grandes casas de piedra con cubierta a dos aguas, de amplias balconadas y puertas de medio punto.

En cuanto a su gastronomía, merece la pena degustar sus buenas y conocidas carnes, las setas, la miel artesana y el plato típico de la zona, la cuajada o mamia, elaborada con leche de oveja sobre la que se vierte una piedra al rojo vivo para conferirle su peculiar sabor tostado. Este rico postre se puede servir a la manera tradicional, en el kaiku, un recipiente de madera utilizado también para ordeñar y cocer la leche.

{jathumbnail off}