La carne de cerdo es uno de los productos gastronómicos más ligados a nuestra tradición, y que más ha contribuido a la sostenibilidad medio-ambiental de los pueblos mediterráneos, sin embargo, en los últimos años, muchas opiniones han defendido que este tipo de carne no forma parte del patrón alimentario de la Dieta Mediterránea.

La carne de cerdo en la Dieta Mediterránea y su encaje dentro de este tradicional patrón alimentario ha formado parte de la I Conferencia Mundial Sobre Dieta Mediterránea, organizada por la Fundación Internacional  de la Dieta Mediterránea (IFMeD).

Durante este congreso internacional celebrado en Milán (Italia) del 6 al 8 de julio, la Dra. Dolores Corella —Catedrática del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Publica, Ciencias de la Alimentación, Toxicología y Medicina Legal de la Universidad de Valencia— presentó un estudio transversal realizado junto a otros investigadores de la Universidad de Valencia, el CIBER Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición y la Universidad Jaume I de Castellón, que pone en valor la carne de cerdo y sus derivados, los cuales “son muy recomendables en el contexto de una alimentación variada y equilibrada como la determinada por la Dieta Mediterránea”, según aseguraba la doctora.

“La carne de cerdo es uno de los productos gastronómicos más ligados a nuestra tradición, y que más ha contribuido a la sostenibilidad medio-ambiental de los pueblos mediterráneos”, explicaba la Dra. Corella en la presentación de esta investigación que pretende abrir el debate sobre la revisión a la hora de estudiar el consumo de carne de cerdo y sus recomendaciones.

En investigaciones iniciales, “la carne de cerdo no se estudiaba por separado, sino en conjunto con otras carnes, lo cual podía penalizar su recomendación de consumo”. En la actualidad, para conocer los efectos de la carne de cerdo, se estudia por separado, sin embargo “la carne de cerdo es una carne con muchos distintos tipos de cortes con diferentes propiedades nutricionales, desde cortes magros como el lomo o el solomillo, hasta embutidos, por lo que habría que tener en cuenta las peculiaridades de cada uno de los productos a la hora de estudiar su consumo”, señalaba la Dra. Corella.

Para distintas etapas de la vida

Por otro lado, la Dra. Elisabetta Bernardi, miembro del panel de expertos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), del SIO (Sociedad Italiana de Obesidad) y del comité científico de la Asociación Nacional de la industria de la alimentación animal italiana (ASSALZOO), también destacó en su ponencia el papel de la carne dentro de la Dieta Mediterránea, explicando que “contrariamente a lo que muchos piensan, la carne forma parte de este patrón alimentario”, y recalcando que la carne tiene muchas propiedades nutricionales que la hacen idónea para las distintas etapas de la vida, desde los más pequeños, cuyo aporte de hierro contribuye a su desarrollo cognitivo normal, hasta los deportistas, las embarazadas y las personas mayores, cuyo aporte de proteínas les ayuda a conservar la masa muscular.

INTERPORC, la Organización Interprofesional del Porcino de Capa Blanca, ha contribuido a la difusión de los resultados de este estudio que ha concluido que “el consumo moderado de carne de cerdo no se asocia con un mayor peso, ni con factores de riesgo cardiovascular, por lo que es necesario revisar la clasificación de la carne de cerdo en próximos estudios para una mejor medición”, según afirmaba la Dra. Corella.

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¿Encaja la carne de cerdo en la Dieta Mediterránea?
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La carne de cerdo en la Dieta Mediterránea y su encaje dentro de este tradicional patrón alimentario ha formado parte de la I Conferencia Mundial Sobre Dieta Mediterránea.
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