La levadura es el ingrediente clave que proporciona volumen, esponjosidad y un sabor incomparable a multitud de productos de panificación: panes, bollería, masas para pizza.
Fresca en daditos, líquida, seca activa o instantánea… es un producto vivo y activo, un hongo microscópico que hace que la masa fermente y desarrolle aromas. Gracias a los trabajos científicos de Louis Pasteur en 1857 se supo que la fermentación está engendrada por organismos vivos.
El científico francés afirmó que los agentes responsables eran las levaduras, demostró que la célula de la levadura puede vivir con o sin oxígeno, y que la levadura contribuye con la formación de los aromas y los sabores del pan, permitiendo obtener en elaboraciones tan sabrosas como esta Focaccia de aceitunas y tomate, en base a una receta ofrecida por Levanova.
Focaccia de aceitunas y tomate
INGREDIENTES
- 500 g de harina de fuerza de trigo
- 300 g de agua tibia
- 20 g de levadura fresca
- 1 sobre de masa madre
- 8 g de sal
- 20 ml de aceite de oliva virgen extra
Para el aderezo
- Aceitunas verdes al gusto
- Tomatitos cherry partidos a la mitad
- Media cebolla
- Brotes verdes
- Especias al gusto
ELABORACIÓN
Para la masa, mezclamos en un mismo bol la harina de fuerza, la sal, la masa madre y la levadura fresca, añadimos el agua tibia y el aceite y mezclamos bien. Una vez los ingredientes queden integrados, amasamos bien hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. La pasamos a un bol, la cubrimos con un paño y dejamos reposar y fermentar durante aproximadamente una hora (lo necesario para que doble su volumen), en un lugar limpio, seco y sin corrientes de aire.
Sobre una bandeja de horno previamente pintada con aceite extendemos la masa ayudándonos de nuestros dedos hasta cubrir toda la bandeja. Decoramos con los ingredientes del aderezo y dejamos fermentar de nuevo durante una hora aproximadamente (para que vuelva a doblar su volumen).
Media hora antes de finalizar este reposo, precalentamos el horno a 220 ºC y, justo antes de meter la focaccia, la regamos con una buena cantidad de aceite de oliva. Después horneamos a 200 ºC hasta que obtengamos una corteza dorada (durante unos doce minutos aproximadamente).



