Nuestro sencillo café “cortado” está consiguiendo llegar a ser una estrella de moda en Nueva York. Es una historia que comienza en San Francisco, hacia el año 2005 y que Oliver Strand, el responsable de la página “Times Topics coffee”, del  diario estadounidense The New York Times,  analiza en su sección Ristretto, explorando a la […]

Nuestro sencillo café “cortado” está consiguiendo llegar a ser una estrella de moda en Nueva York. Es una historia que comienza en San Francisco, hacia el año 2005 y que Oliver Strand, el responsable de la página “Times Topics coffee”, del  diario estadounidense The New York Times,  analiza en su sección Ristretto, explorando a la vez las costumbres de los neoyorquinos de tomar café en los lugares más de moda de la ciudad.

Un cortado, explica, es una bebida de café que se encuentra en ese maravilloso punto a mitad de camino entre un “solo” y un “capuchino”. Puestos en plan técnico, se trata de un total de 60 cl. de bebida, de los cuales  50 se corresponden con un perfecto café expreso y los otros 10 se complementan impecablemente con una maravillosa capa de leche caliente. La combinación da como resultado un pequeño pero intenso café, fácil de beber rápidamente, pero a su vez con ese pequeño toque de leche que de alguna forma “lo justifica” como bebida en un break laboral o personal.

Sobre todo, es equilibrado. Tiene todo el sabor del café. También tiene todo el sabor de la leche. Y si está bien hecho, la leche se mezcla con el café para hacer de la taza una bebida profundamente satisfactoria, insiste el periodista estadpunidense.

Bueno, pues a pesar de todo esto, hasta ahora no era demasiado fácil encontrar un cortado en Nueva York, aunque por otro lado tampoco es algo nuevo, sino que por el contrario se trata de una opción que está ganando terreno día a día.

Tod empezó con el “Gibraltar”

De hecho, habría que remontarse a 2005, cuando Steve Ford abrió su primer local en San Francisco, en una especie de garaje reformado en el que ofrecía su famoso “Gibraltar”, que desde cualquier punto de vista no dejaba de ser un cortado tal y como siempre se ha conocido en España.

El “Gibraltar” no estaba incluido en la carta, porque cuando los clientes habituales empezaron a interesarte por esta bebida el menú ya estaba impreso y así se quedó. Pero fue precisamente este hecho el que contribuyó a mitificar la bebida, el que llevó a considerarla de algún modo como una curiosidad “extra oficial”, solo para los clientes de siempre.

Y así fue como el sencillo “Gibraltar” (para nosotros cortado) llegó a convertirse en una bebida casi de culto entre determinadas clases de esta sofisticada y vanguardista ciudad, sobre todo para los ejecutivos que disponían de poco tiempo libre para tomar un café y a los que tampoco les apetecía lo más mínimo salir a la calle luciendo uno de esos “cuencos” tipo Starbucks, tan de moda en el resto del país, pero que evidentemente “no eran de su estilo”.

La conocida revista “7×7” lo lanza al estrellato

En concreto, fue la lista “Cien cosas que debería uno hacer antes de morir” de la conocida revista 7×7, la que por primera vez habló del “cortado”. A partir de ahí, surgió inmediatamente otro local que lo servía en Vancouber, Canadá. Y a continuación otro en Londres, para pasar rápidamente a Nueva York, de la mano de un establecimiento, el Café Grumpy, donde casualmente uno de los socios era gibraltareño y por seguir la tradición de Steve Ford, tampoco lo incluyó en su menú.

La realidad es que ahora, hoy en día, ya se puede encontrar un cortado no solo en los locales más de moda de Nueva York, sino en los sitios más inesperados. Pero el empujón definitivo se lo dio Jamie McCormick, el propietario de Abraço, una importante cadena hostelera neoyorkina, al servirlo decididamente en un vaso distintivo y sobre todo al llamarle claramente un “cortado”, en lugar del hasta entonces dudoso pero exitoso “Gibraltar”.