Una de las mayores preocupaciones de los consumidores es conocer lo máximo posible sobre los alimentos que adquieren y aspectos relacionados con su etiquetado: origen, precio, fechas de caducidad, consumo o la marca que los elabora. Por ello, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha querido sondear la opinión de los consumidores, para saber […]

Una de las mayores preocupaciones de los consumidores es conocer lo máximo posible sobre los alimentos que adquieren y aspectos relacionados con su etiquetado: origen, precio, fechas de caducidad, consumo o la marca que los elabora. Por ello, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha querido sondear la opinión de los consumidores, para saber hasta qué punto conocen estas cuestiones.

El estudio se llevó a cabo de forma online, planteando a los encuestados preguntas sobre la información del origen de los alimentos en las etiquetas o en los carteles, con una muestra de 1.001 consumidores españoles, de entre 18 y 74 años, aunque la encuesta se realizó en paralelo también en Bélgica, Italia y Portugal, inicialmente, y después se añadieron los datos de cuatro países más Austria, Francia, Polonia y Suecia. En cualquier caso, los resultados se ponderaron para que fueran representativos de la población española en sexo, edad, distribución geográfica y nivel educativo.

Entre las conclusiones se observa que, en general, los participantes le dieron bastante importancia a los datos que se refieren a los alimentos. Para el 56,9%, el origen de los alimentos es una cuestión de gran importancia, hasta el punto de que el 40% de ellos estaría dispuesto a pagar hasta un 5% más para que aparezca alguna mención sobre su procedencia.

Conocer, al menos, el país de origen

Una de las cuestiones planteadas por la encuesta de la OCU hacía referencia a qué significa ‘origen’ en una etiqueta o en un cartel y qué indicaciones les gustaría a los consumidores que aparecieran. La mayoría coincidió en que la mención UE (Unión Europea) resulta insuficiente. Para el 74, 1% de los participantes, en los alimentos debería indicarse al menos el país concreto de origen.

Los encuestados justificaron también por qué les parece importante matizar el origen de los alimentos y seleccionaron las razones por las cuales está mención debería aparecer en etiquetas y carteles. El argumento más representativo se refiere a la necesidad de conocer si los alimentos son de procedencia española (65,5%).

Cómo se interpreta la indicación del país de origen fue una de las cuestiones de mayor debate. Por ejemplo, en el caso de comprar carne fresca, la mayoría de los participantes (40,3%) interpretaron que se refería al país donde los animales habían sido criados. En el caso de las frutas y verduras frescas, la mayor parte de los encuestados (75,2%) interpretó que el país de origen es únicamente el lugar donde los vegetales habían sido cultivados.

Por último, en lo referente a productos transformados, como salchichas, nuggets de pollo, mermelada o yogures, la mayoría de las respuestas se repartieron entre los que interpretaban que el país de origen es el lugar donde el alimento fue transformado en producto final (36,8%) y quienes pensaron que se trataba del origen del ingrediente principal (36,4%).

¿Qué piensan los consumidores europeos?

Al ampliar la encuesta a ocho países (España, Italia, Portugal, Bélgica, Polonia, Austria, Suecia y Francia), los resultados fueron similares. A la pregunta sobre qué tipo de informaciones del etiquetado le parecían relevantes a los entrevistados, en España el origen fue considerado importante por más del 56%, mientras que en otros países como Austria se superó la cifra ampliamente (77%) y en Bélgica, por ejemplo, apenas lo valoró un 35% de los cuestionados.

Entre los resultados obtenidos, la OCU destaca el hecho de que el origen resulta más relevante incluso que la marca del producto o la información nutricional. En lo que coincidieron la mayor parte de los consumidores de todos los países sondeados fue en que los alimentos deberían incluir el mayor número de datos posible sobre la procedencia (74%). El 50% entendió como origen el país, aunque otros lo interpretaron como la región y sólo un 10% apreció que el origen se refiere a si el producto procede o no de la Unión Europea.

¿Por qué interesa conocer el origen?

El motivo más relevante para la mayoría de los participantes en cuanto a conocer el origen era poder comparar alimentos de origen, una opción defendida en España por el 65% del total. Algunos comentarios se referían a que su intención de conocer exactamente el origen era poder evitar productos de determinadas regiones, destacando los que no querían comprar productos de Cataluña o Alemania.

En cuanto a productos concretos, los resultados fueron los siguientes:

Carne: A nivel global, coincide con otro sondeo de la OCU en que parece evidente que el origen se entiende más como el lugar donde el animal ha sido criado que donde ha nacido, se ha sacrificado o se ha procesado.

Verduras: Lo más representativo fue dónde se cultivaron y cosecharon los vegetales.

Alimentos procesados: En este apartado se reparte la importancia, y en España, por ejemplo, se le dio la misma relevancia a dónde se procesa el producto y a la procedencia del ingredientes principal. En otros países se decantaron algo más hacia el lugar donde había sido procesado.

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