El desperdicio alimentario es uno de los factores que más tensionan la seguridad alimentaria. Además del elevado coste económico que supone, genera un impacto muy negativo para el medio ambiente, procedente del excesivo consumo de recursos.
Así lo aseguran desde la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que junto con su entidad colaboradora en España, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y coincidiendo con el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos que se celebra el próximo 29 de septiembre señalan el riesgo que supone el desperdicio de alimentos para la seguridad alimentaria europea.
Y para concienciar a la sociedad sobre este tema han puesto en marcha la campaña Safe2Eat (antes llamada EUChooseSafeFood), que se desarrolla simultáneamente, y por cuarto año consecutivo, en dieciocho países de la Unión Europea, donde anualmente se desperdician más de 58 millones de toneladas de alimentos, 131 kg por habitante, con un valor de mercado aproximado de 132 000 millones de euros.
El desperdicio alimentario en España
En el caso concreto de España, es el quinto país donde menos alimentos se desaprovechan, con 90 kg por habitante, a pesar de lo cual supone un coste económico aproximado de casi de 14 mil millones de euros, según datos de Eurostat, el servicio de estudios estadísticos de la Comisión Europea. El hogar es el ámbito donde se produce el mayor desperdicio alimentario, el 33,67 % del total, una cifra que también está por debajo de la media europea, donde se registra un 53,60 % de pérdida de producto.
Al mismo tiempo, en la UE más de 37 millones de personas no pueden permitirse una comida de calidad cada dos días. Además, entre los aspectos externos del desperdicio de alimentos, se encuentra el impacto negativo para el medio ambiente procedente del consumo de recursos.


