Es saludable, es abundante y además es kosher (certificado por la religión judía). Es la langosta, pero no el delicioso crustáceo marino que todos conocemos, sino un insecto ortóptero de la familia de los acrídidos. A pesar de ello, algunos israelíes han aprovechado para fines culinarios, justo en la época de Pascua, una espectacular plaga […]

Es saludable, es abundante y además es kosher (certificado por la religión judía). Es la langosta, pero no el delicioso crustáceo marino que todos conocemos, sino un insecto ortóptero de la familia de los acrídidos. A pesar de ello, algunos israelíes han aprovechado para fines culinarios, justo en la época de Pascua, una espectacular plaga de langostas que les vino desde Egipto a principios de este mes de marzo.

Plaga de langostas en la localidad egipcia de Giza

Al parecer, estos versátiles insectos, de unos cuatro o cinco centímetros de tamaño, resultan igualmente sabrosos ya sea empanados, directamente fritos o recubiertos de chocolate fundido. Según la cadena británica BBC, las langostas pueden llegar a comer en un día —de los cultivos de los campesinos— el equivalente a su propio peso, por lo que algunos ciudadanos han decidido contrarrestar sus nefastos efectos de la forma más práctica: contraatacando y comiéndoselas.

 La BBC ofrece, además, la receta del restaurante israelí Eucalyptus, en Jerusalén, cuyo chef Moshe Basson parece tener un interés especial en este antiguo ‘alimento bíblico’ y recomienda a quienes deseen probarlo “introducir previamente las langostas en agua hirviendo; a continuación, sacarlas y pasarlas por una mezcla de harina, semillas de cilantro, ajo en polvo y guindilla; y finalmente, freírlas. Basson añade que también pueden mezclarse con caramelo y pan rallado, consiguiendo así un “dulce y crujiente bocado”.

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