A pesar de la desconfianza mostrada por los empresarios hosteleros respecto a la actual situación económica y cómo pueda afectar ésta a la evolución de sus negocios a lo largo de 2013, la gran mayoría de ellos tratan de buscar nuevas fórmulas para sacar adelante sus establecimientos. En este sentido, un 78% de los encuestados […]

A pesar de la desconfianza mostrada por los empresarios hosteleros respecto a la actual situación económica y cómo pueda afectar ésta a la evolución de sus negocios a lo largo de 2013, la gran mayoría de ellos tratan de buscar nuevas fórmulas para sacar adelante sus establecimientos. En este sentido, un 78% de los encuestados está decidido a utilizar las ofertas y promociones para reactivar su negocio en 2013.

 

 

Uso de Internet

Según se desprende de la encuesta del Indicador de Confianza Hostelera, realizada por la Federación Española de Hostelería (FEHR) y la Universidad Nebrija, además, el 54% estaría dispuesto a innovar utilizando nuevas fórmulas de comercialización, como el empleo de internet, bonos, etc. 

Renovar cartas

Como mejor ejemplo, la opción de renovar la carta es elegida por un 39% de los encuestados, mientras que un 24% buscaría una nueva localización de su negocio para mejorar la captación de clientes. 

Diversificación

Por último, un 13% exploraría otras alternativas, que abarcan una amplia gama de iniciativas con enfoque de estrategias de crecimiento, como la diversificación de productos y servicios, inversión en mejoras, facilidades al consumo, intensificación de acciones de publicidad o la búsqueda de mercados externos.

Reacción ante las malas perspectivas

El inicio de un nuevo ciclo no parece ser suficiente para reanimar la esperanza de los empresarios hosteleros, que en el último trimestre del año 2012 siguieron mostrándose pesimistas respecto al futuro inmediato de la actividad. Según los datos del indicador, la perspectiva de negocio en los cuatro últimos meses del año, en comparación con el mismo trimestre del año anterior, también es profundamente negativa; manteniéndose sin cambios notables en los cuatro trimestres del año.

Esta valoración tan negativa se produce incluso comparándolo con un año que ya tuvo resultados muy negativos para los negocios. Además, los empresarios acentúan su valoración negativa respecto al trimestre precedente, aunque, en este caso, responde al hecho de compararse con un período (los meses de julio, agosto y septiembre) que supone la temporada alta del verano.

A lo largo del año la situación adversa de la economía y la caída de la demanda se percibieron como las principales barreras que han incidido con mayor gravedad en el correcto desarrollo de las empresas. Los costes de la energía y la mayor presión fiscal también fueron incluidas entre los problemas internos citados por los empresarios.

Entre los factores externos, la falta de confianza social de la demanda y los costes financieros son los que más preocupan.

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