Thomas Keller es un chef reconocido internacionalmente, no solo por sus evidentes méritos gastronómicos, sino además por su extrema habilidad en la creación de un estilo determinado de restaurantes absolutamente relajados, pero que a la vez emocionan y estimulan al cliente. Es el caso de sus dos establecimientos, el ya mítico The French Laundry en […]

Thomas Keller es un chef reconocido internacionalmente, no solo por sus evidentes méritos gastronómicos, sino además por su extrema habilidad en la creación de un estilo determinado de restaurantes absolutamente relajados, pero que a la vez emocionan y estimulan al cliente.

Es el caso de sus dos establecimientos, el ya mítico The French Laundry en Yountville (Valle de Napa) o el más reciente Per Se, en Nueva York, en pleno centro de Maniatan, que este año se ha hecho con el décimo puesto en la prestigiosa Lista San Pellegrino de los mejores restaurantes del mundo.

Nacido en 1955 en el estado norteamericano de California, de padre instructor de marines y madre dedicada a la restauración, Keller se inició en esta profesión ya en su adolescencia,  trabajando durante los veranos en el Yacht Club de Palm Beach como un simple lavavajillas, puesto que dejó rápidamente para pasar a lo que ya empezaba a ser su pasión, la cocina.

Durante varios veranos trabajó como cocinero en Rhode Island, hasta que fue descubierto por el chef de origen francés Roland Henin, del que aprendió los fundamentos de la cocina tradicional francesa, unas enseñanzas que pronto le llevaron a trabajar como cocinero en un pequeño restaurante francés llamado La Rive, en el estado de Nueva York.

Posteriormente se traslada a París, donde trabaja de aprendiz en diferentes establecimientos, todos ellos en posesión de varias estrellas Michelín. En 1984 regresa a Estados Unidos y después de varias aventuras como jefe de cocina, como propietario y como asesor y consultor de cocina, en 1994 abre su primer gran restaurante, The French Laundry, en la localidad de Yountville en el Valle de Napa.

La historia de un local mítico

The French Laundry ocupaba un edificio construido originalmente como ‘Saloon-Bar’ en los años 1900. Con la promulgación en 1906 de la famosa Ley Seca prohibiendo la venta de alcohol, su propietario vendió el local, pasando a ser una lavandería con maquinaria francesa, hasta que en 1978 volviera a recuperar su condición, ya como restaurante, el mismo que finalmente compró Keller. En los cinco siguientes años, este novedoso establecimiento recibió numerosos premios, incluyendo las tres estrellas máximas de la Guía Michelín.

El gran salto

En 2004, Thomas Keller da el gran salto e inaugura el muy esperado Per Se, un espacio situado en el cuarto piso del complejo Time Warner Center, en pleno Columbus Circle de Nueva York, una especie de versión urbana con gran éxito del famoso The French Laundry.

 

Porque aunque Per Se no ha olvidado en ningún momento de donde procede, sin embargo ha conseguido sin ninguna duda su estilo propio, hasta el punto que en pocos años ha superado a su progenitor en la lista de los mejores restaurantes del mundo.