La Boca, o la desembocadura de El Riachuelo en el Río de la Plata, fue el lugar elegido por Pedro de Mendoza para llevar a cabo la primera fundación de Buenos Aires en 1536. Durante la presencia española fue zona de barracones para los esclavos negros y posteriormente, con la independencia, de saladeros de carne vacuna para la exportación y de tratamiento del cuero.

La Boca, o la desembocadura de El Riachuelo en el Río de la Plata, fue el lugar elegido por Pedro de Mendoza para llevar a cabo la primera fundación de Buenos Aires en 1536. Durante la presencia española fue zona de barracones para los esclavos negros y posteriormente, con la independencia, de saladeros de carne vacuna para la exportación y de tratamiento del cuero.

Y sobre todo, La Boca fue siempre el puerto de Buenos Aires hasta que, debido a su bajo calado, el puerto principal se trasladó al norte, a finales del siglo XIX.

Esta circunstancia sirvió de reclamo para los inmigrantes, que en gran número se instalaron en el barrio, principalmente italianos y, sobre todo, genoveses, otorgándole ya entonces su actual aspecto arquitectónico, a base de pequeñas y apiñadas casas -los llamados conventillos- construidas a partir de chapas onduladas sobre pilares para evitar las inundaciones y pintadas con los sobrantes de las latas de pintura que durante años usaron los marineros para el mantenimiento de sus barcos.

Como los restos de pintura no alcanzaban para pintar toda una casa de un mismo color, acabaron utilizando diversos colores, dando al barrio ese aspecto tan peculiar que aún hoy en día mantiene, a base de variopintas
fachadas de diferentes tonos.

La mitología del tango

El barrio, a lo largo de todos estos años,  ha visto nacer cantantes, músicos, poetas y artistas plásticos, pero ha quedado sobre todo muy vinculado a la mitología del tango, un estilo musical y un baile rioplatense, propio de Buenos Aires y de Montevideo, de carácter netamente urbano, interpretado por una orquesta típica con formación de sexteto, acompañados por el peculiar bandoneón como instrumento esencial y una coreografía diseñada a partir del abrazo de la pareja, lo que le convierte en un espectáculo sumamente sensual y complejo.

Lugares como Caminito, callejuela de apenas cien metros, inmortalizada en la famosa canción,  una especie de museo al aire libre con estatuas, pinturas murales, bailarines de tango y actores callejeros que trabajan «a la gorra» (colaboración voluntaria).

Conventillos convertidos en restaurantes

Y decenas de conventillos convertidos en restaurantes donde se degustan los tradicionales asados y los tangos se interpretan en directo, con auténtica pasión, sin apenas concesión a la estereotipada demanda turística: bailarines, orquesta, cantantes y público, todos en vivo y junto al propio escenario, disfrutando de la magia de una noche porteña.

 

Resumen
Un tanguito en La Boca
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Un tanguito en La Boca
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La Boca, o la desembocadura de El Riachuelo en el Río de la Plata, fue el lugar elegido por Pedro de Mendoza para llevar a cabo la primera fundación de Buenos Aires en 1536.
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