La juventud agraria española valora, de manera consensuada, la necesidad de introducir nuevas tecnologías e innovar, para que sus explotaciones sean viables en el futuro.
Al menos así se deduce de los resultados de uno de los dos estudios de diagnóstico sobre el sector agrario elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Diagnóstico de la juventud agraria y Diagnóstico de la mano de obra agraria con perspectiva de género, que recogen y cuantifican las diferencias todavía hoy existentes entre los jóvenes que trabajan en el sector agroalimentario, así como entre hombres y mujeres, con especificidades dentro de la población activa entre la mano de obra asalariada, la ayuda familiar, el empresariado y la población desempleada.
El relevo generacional agrario
En concreto, las conclusiones del estudio Diagnóstico de la juventud agraria indican que en el sector se mantiene un desequilibrio poblacional. En el periodo de estudio —de 2009 a 2021— el número total de ocupados aumentó un 2,9 % pero, sin embargo, en ocupados jóvenes descendió casi un 11 %. El segmento con menor tasa de ocupación es el de menores de 25 años y las mujeres jóvenes. Sin embargo, la juventud agraria presenta mayor nivel de formación que los mayores de 41 años.
Dentro de la población joven ocupada en el sector agrario hay una amplia representación de personas con otras nacionalidades. El 35,7 % de los ocupados jóvenes son extranjeros o con doble nacionalidad, frente al 27,6 % de extranjeros en el total de los ocupados agrarios. También destaca que la población ocupada agraria joven está representada mayoritariamente por asalariados, con un fuerte componente temporal en cuanto a las relaciones contractuales. Así, casi el 80 % de jóvenes menores de 25 años tiene un contrato temporal.
Además, las explotaciones con jefes jóvenes se concentran en los rangos de Producción Estándar Total (PET) más altos, y los jóvenes logran producciones de mayor valor monetario que los jefes de explotación de más edad.
Y el segundo estudio, Diagnóstico de la mano de obra agraria con perspectiva de género, pone de manifiesto que las mujeres suponen tan solo el 26,3 % de la población activa agraria, tienen explotaciones más pequeñas —17,9 hectáreas frente a 29,5 de las de los hombres— y menos competitivas a nivel económico con PET inferiores (31 137 frente a 57 004 euros). También señala que continúa la brecha salarial en el sector, ya que las mujeres cobran una media de seis euros menos al día que los hombres.


