Jill Mead, fotógrafa habitual del diario británico The Guardian, ha publicado en ese periódico un interesante artículo con una serie de recomendaciones, fruto de su amplia experiencia personal, sobre cómo fotografiar los mercados ambulantes callejeros en cualquier parte del mundo.

Jill Mead, fotógrafa habitual del diario británico The Guardian, ha publicado en ese periódico un interesante artículo con una serie de recomendaciones, fruto de su amplia experiencia personal, sobre cómo fotografiar los mercados callejeros ambulantes en cualquier parte del mundo.

Estos son sus algunos de sus consejos, de evidente interés para cualquier aficionado al mundo de la fotografía y de la gastronomía:

Clima y tiempo. Un mercado de alimentos resulta siempre un motivo colorido y atractivo, incluso aunque esté lloviendo a chorros. De hecho, los paraguas, los toldos extendidos y los compradores y vendedores enfundados en impermeables pueden ser un estupendo material para una foto. En estas circunstancias, vístase pensando en tener una buena accesibilidad a las cámaras y lentes, pero sobre todo en mantener su equipo protegido. Si usted está seco pero su equipo mojado, mal asunto. Y aunque parezca obvio, es muy importante asegurarse de que el mercado que quiere fotografiar abre ese día y, desde luego, saber cuales son las mejores horas para llevar a cabo nuestro objetivo. Haga siempre una visita a su localización a primera hora, así podrá hacer buenos contactos con los comerciantes justamente en los momentos en que estos están más tranquilos y además demostrará usted ser un profesional serio.

Equipo. Si dispone de ellas, lleve siempre dos cámaras y tres lentes, preferentemente una 20-35 para retratos, otra 60-85 para macros y una 80-20 para panorámicas. Desde su propia experiencia, Jill Mead recomienda intentar llevar dos cámaras montadas siempre consigo y un objetivo aparte en el bolsillo o bolsa de viaje. Trabajar con facilidad y velocidad es imprescindible. En un mercado, la acción trascurre rápidamente y a menudo la calle principal está abarrotada de gente. Por eso, un gran angular puede ayudar a captar una gran cantidad de sorpresas inesperadas.

Educación. Sea educado y amable, incluso si no se entiende en el idioma propio del lugar. Si alguien lleva un sombrero maravilloso o ve un puesto con una preciosa exhibición de frutas exóticas, dígaselo, o hágaselo saber con gestos. Y aproveche también para decirles que le encantaría hacerles una foto. Una foto se puede sacar de muchas maneras, pero generalmente la mejor es con educación y con una buena comunicación con el objetivo a fotografiar.

Siga disparando. ‘Digital’ significa que puede usted permitirse el lujo de ser un despilfarrador y disparar todas las fotos que quiera, sobre todo retratos, que dan mucho de sí. La gente suele relajarse después de la primera toma, así que aproveche la circunstancia y sáqueles unas cuantas fotos más. Si quiere que su protagonista mire a cámara, no se lo diga directamente. Pídale que mantenga la cabeza en la posición que le convenga, pero déjele que mire libremente de izquierda a derecha, donde el quiera. Cuando esté dispuesto para sacar la foto, sólo entonces, pídale que le mire directamente. De este modo, sus ojos tendrán una frescura que le permitirán conseguir la mejor toma.

Idioma. Si se decide a filmar en el extranjero es fácil que le surjan problemas con el idioma. Pero no se preocupe, normalmente se solucionan con sonrisas, gestos, lenguaje corporal y simpatía. Ese lenguaje lo entienden en todo el mundo.

Llévese a un amigo. A veces, los mercados pueden ser bastante serios, abrumadores y por lo tanto desalentadores para sus intenciones creativas. En esas circunstancias, la posibilidad de tener una cara amiga no demasiado lejos le dará sin duda una buena dosis de confianza. Invite a un amigo a participar en su experiencia. Además, así le puede utilizar de supuesto modelo mientras lo que está usted haciendo realmente es sacar tomas de lo que verdaderamente le interesa, detrás o junto a su amigo. Este sistema funciona igualmente bien para un disparo de cerca o para otro a larga distancia con teleobjetivo.

Gánese su confianza. No sea nunca prepotente, al contrario, gánese siempre la confianza de los vendedores ambulantes. Trate de ser su colega. Charle con ellos sobre sus productos, muéstreles su interés por sus cosas, pídales consejos sobre lo que hace un buen comerciante… y si puede, esté cerca de ellos pero disparando a otros sitios, para que se acostumbren a las cámaras, pero no ofenda nunca a sus clientes, ellos son su modo de vida.

Muestre gratitud. Enseñe a todo el mundo las tomas que les ha hecho y ofrézcales enviarles una copia. Eso ahora resulta muy fácil con la fotografía digital y la gente realmente aprecia este gesto.

Esté siempre preparado. No guarde su equipo hasta que haya abandonado por completo el mercado. Nunca se sabe lo que puede pasar hasta que se haya ido definitivamente. La verdad es que la mayoría de los mercados son igualmente fascinantes tanto a primera hora como al final, con las recogidas de alimentos y desmontajes de puestos. Los rostros cansados y agotados de los compradores, las calles sucias con restos de comida, las negociaciones de última hora a gritos… Recuerde que estos pequeños detalles incidentales son los que finalmente suman para crear la verdadera atmósfera de un lugar tan peculiar.

Saber cuándo parar. Pero si alguien le pone alguna objeción a que le fotografíe, pare inmediatamente. En primer lugar, por educación y por deferencia. Y además, porque ellos tienen allí más amigos que usted y de lo que se trata es de volver a casa sano y salvo.

Tenga paciencia. Espere a que surja un buen disparo. Colóquese en algún rincón discreto y mire quien camina a lo largo de la calle. Algunas tomas puede que necesiten un toque de color que se lo puede dar, por ejemplo, un sencillo anorak de un niño. O un perro que pase cerca. ¿Quién sabe? Mejor espere y vea. La fotografía no es simplemente registrar lo que hay ahí fuera, a veces hay que esperar a que algo suceda. Y si se le ocurre una posible toma que le gustaría registrar pero que no se da, tenga la suficiente confianza como para crearla usted mismo. No tenga la más mínima vergüenza en pedirle a alguien que se siente en un sofá de segunda mano que le parezca decorativo o que haga juegos malabares con unas frutas. Si no arriesga, no gana.

Perspectiva. Cambie de vez en cuando su punto de vista. Dispare desde el suelo o desde un ángulo superior. Puede que le venga bien una visión más amplia. En ese caso, una toma cenital se la puede proporcionar. Pruebe a dejar la cámara ajustada en automático y mantenerla por debajo o por encima de su cabeza mientras camina entre la gente, disparando de vez en cuando. También pruebe a dejarla en alta velocidad, de forma continua durante un tiempo. Se sorprenderá de los resultados.

Y finalmente… Antes de irse definitivamente del lugar elegido, haga una parada para tomar algo en un café típico del centro del mercado. No sólo le vendrá bien un descanso, sino que siempre es una buena idea dar un paso atrás en el trabajo hecho, evaluar sus tomas e incluso eliminar las que considere realmente malas. Además, ese paréntesis le puede sugerir hacer alguna foto más en el propio interior del café. El conocimiento de los habitantes locales es sin duda muy valioso y si está usted buscando como subirse a un tejado o tener acceso a una buena ventana, esté seguro de que el dueño del local en el que ahora se está tomando un café es la persona más adecuada para informarle. Y cuanto más gasto le haga, más encantado de ayudarle estará. No lo dude.