El origen del vino, la añada, el tipo de envejecimiento, la propia forma de sujetar la copa y hasta de beber el vino, el maridaje con los alimentos que vamos a cenar… son algunas de las claves que conviene tener en cuenta a la hora de elegir un vino para acompañar la cena de Nochevieja, que ya está aquí.

Y, como efectivamente, uno de los temas de estas fiestas que suele causar más quebraderos de cabeza es la elección del vino, la Interprofesional del Vino de España (OIVE) ha querido ofrecer una serie de recomendaciones para sacar el máximo partido al vino que seleccionemos para estos encuentros navideños.

En realidad es más fácil de lo que parece, no es una cuestión de edad, sino de ir aprendiendo mediante el descubrimiento y el disfrute de los distintos sabores y olores únicos que conforma cada vino, algo que en el caso de España supone ya una gran ventaja de partida, dada la amplia oferta de vinos en el mercado nacional. La inquietud pasa a ser la mejor escuela de sumillería.

Cómo elegir un vino para Nochevieja

EL ORIGEN DEL VINO. El origen es uno de los puntos que definen un vino y que le confiere la mayor parte de su carácter. El origen está certificado en los vinos con Denominación de Origen protegida que indicará en la etiqueta. También están garantizados por su origen los vinos de pago y en los vinos de la tierra.

EL ENVEJECIMIENTO. Los vinos jóvenes o del año son aquellos que no han pasado ningún tiempo en barrica y se han comercializado en su primer o segundo año de vida. Los vinos tintos de tipo crianza han pasado al menos medio año en barrica y han entrado en el mercado a partir del segundo año de vida. Los vinos de tipo reserva han envejecido durante tres años y han pasado doce meses en barrica (en el caso de los blancos, los reservas han envejecido durante dos años y han pasado seis meses en barrica). Y, finalmente, los vinos gran reserva son aquellos que han envejecido durante cinco años pasando como mínimo dieciocho meses en barrica y tres en botella.

LA TEMPERATURA. Los vinos tintos se deben servir frescos, a una temperatura de unos 14 ºC o 16 ºC. Los blancos y rosados a unos 10 ºC y los espumosos, en cambio, deben rondar entre los 5 ºC y los 8 ºC. Cualquier temperatura inferior perjudicaría su aroma.

LA SUJECIÓN. La copa debe sostenerse por el tallo —la parte más fina— y con la yema de los dedos, de esta manera se respeta su temperatura y esencia original y no se mancha de huellas la copa. Es la manera correcta y elegante con la que los expertos sostienen sus copas.

CON CALMA Y SABOREANDO. Para disfrutar de los distintos sabores que definen un buen vino es aconsejable beberlo con moderación y a sorbos cortos. De esta forma se pueden apreciar todos sus matices, que pueden variar con el reposo. Buscar sus puntos dulces, amargos y ácidos, son los tres pilares que se remarcan en una cata.

EL MARIDAJE. Es cierto que tradicionalmente el acompañamiento ideal para el pescado ha sido un buen vino blanco y la carne, en cambio, se equilibraba con un buen tinto, pero actualmente la variedad de ambos ha evolucionado tanto que es posible acompañar un redondo de ternera con un blanco con un cierto carácter o disfrutar de un pescado azul con un tinto ligero.

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Cómo elegir, sin equivocarnos, el vino para Nochevieja
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El origen del vino, la añada, el tipo de envejecimiento, la propia forma de sujetar la copa y hasta de beber el vino, el maridaje con los alimentos que vamos a cenar…
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